Actividad física: la importancia de adoptar un estilo de vida activo

Al mismo tiempo que se ponían en marcha los pasados Juegos Olímpicos de Londres 2012, la revista The Lancet publicaba una serie de artículos sobre la actividad física, entre los que se incluía el estudio “Efecto de la falta de actividad física en las principales enfermedades no transmisibles en todo el mundo: un análisis de la carga de la enfermedad y la esperanza de vida”.

Dicho estudio cuantifica el impacto global de la inactividad física en la incidencia de las principales enfermedades no transmisibles (ENT), como la enfermedad cardiaca coronaria, la diabetes tipo 2 y el cáncer de mama y colon.

Según el análisis realizado, se estima que la inactividad física es causa del 6% de la carga de morbilidad por cardiopatía coronaria (que varía desde el 3,2% en el sudeste de Asia hasta el 7,8% en la región del Mediterráneo oriental), el 7% de la diabetes tipo 2, el 10% del cáncer de mama y el 10% del cáncer de colon. La falta de ejercicio provoca 5.3 millones de muertes al año en todo el mundo, tantas como el tabaco; además, si disminuye la inactividad física de un 10 a un 25%, se podrían evitar cada año entre 533.000 y 1.5 millones de muertes, respectivamente. Conseguir la eliminación de la inactividad física podría aumentar la esperanza de vida de la población mundial en 0.68 años.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera actividad física cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía. La actividad física potenciadora de la salud es cualquier actividad que, cuando se añade a la habitual, reporta beneficios para la salud. Algunos ejemplos son: caminar a buen paso, saltar a la comba, bailar, jugar a tenis o al futbol, levantar pesos, correr y trepar en los recreos, hacer yoga, etc.

La actividad física no debe confundirse con el ejercicio físico, una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. La actividad física abarca el ejercicio, pero también otras actividades que entrañan movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.

Son muchos los beneficios del incremento de la actividad física para la salud de las personas. Un nivel adecuado de actividad física regular en los adultos:

  • reduce el riesgo de hipertensión, cardiopatía coronaria, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas;
  • mejora la salud ósea y funcional, y
  • es un determinante clave del gasto energético, y es por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso.

Siempre que se aumente la actividad física por encima de la que se realiza de forma habitual, sea cual sea el punto de partida, se aportan beneficios para la salud.

De las cuatro recomendaciones que facilita la Sociedad Americana de Cáncer en sus guías, una hace referencia a la actividad física. Según esta guía, con el fin de minimizar el riesgo de cáncer y preservar la salud, los adultos deberían realizar, como mínimo, 150 minutos de actividad física moderada (o bien 75 minutos si ésta es de alta intensidad) cada semana, combinándola de la manera que se prefiera.

En el caso de los niños y adolescentes, se debería destinar una hora diaria a la práctica de actividad física, de intensidad moderada o vigorosa. Esta última debería aparecer 3 veces por semana. Al mismo tiempo, se recomienda disminuir al máximo las actividades sedentarias, como estar sentado, acostado, mirar la televisión u otras formas de entretenimiento de pantalla.

 No obstante, al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. Esto se debe en parte a los cambios en la actividad durante el tiempo de ocio hacia actividades que no requieren un esfuerzo físico  y a un aumento de los comportamientos sedentarios durante las actividades laborales y domésticas. El aumento del uso de los medios de transporte “pasivos” también ha reducido la actividad física.

Las estrategias para incrementar el nivel de actividad física de la población son, por tanto, cada vez más necesarias. En la actualidad distintos estudios nos permiten conocer las características que reúnen las intervenciones eficaces para la promoción de la actividad física:

  • Las iniciativas para promover la actividad física pueden tener una mayor eficacia cuando los responsables de la promoción y mantenimiento de la salud forman alianzas y coordinan los esfuerzos con otras organizaciones: educativas, laborales, alimentarias, de ocio y tiempo libre, de planificación, y de transporte.
  • Las políticas medioambientales que influyen en el medio de transporte que utiliza la población o que incrementan los espacios públicos disponible para actividades recreativas pueden mejorar sus niveles de actividad física y, por consiguiente, producen beneficios en la salud de dicha población
  • Las iniciativas para aumentar el apoyo social para la actividad física dentro de las comunidades, barrios y lugares de trabajo específicos, puede promover la actividad física
  • En las escuelas, la planificación de estrategias integrales que abarcan la educación física, actividades en el aula, los deportes después de la escuela y el transporte activo puede aumentar la actividad física en los jóvenes.
  • La realización de campañas en los medios de comunicación, con información que promueva entre los ciudadanos el uso de las escaleras frente a los ascensores y escaleras mecánicas también se ha mostrado eficaz.

Por tanto, si queremos incrementar el nivel de actividad física de la población, será necesario adoptar un planteamiento demográfico, multisectorial, multidisciplinario y culturalmente idóneo. Las políticas y planes nacionales sobre actividad física deberían incorporar múltiples estrategias encaminadas a ayudar a las personas y a propiciar un entorno adecuado y creativo para la práctica de la actividad física

Algunos ejemplos de intervenciones para promover la actividad física:

  • Programa 4/40: Programa para el fomento de la actividad física. Ayuntamiento de Murcia
  • Programa Activa de participación en actividades físicas desde Atención Primaria. Consejería de Sanidad  y Política Social de la Región de Murcia
  • Proyecto EscalerasEsSalud de la Consejería de Salud y Bienestar Social de la Junta de Andalucía.

Fuentes:

The Lancet, Volume 380, Issue 9838, 21 July 2012

Organización Mundial de la Salud. http://www.who.int/es/

 

 

Las conductas relacionadas con la salud y el desarrollo de los adolescentes españoles. Estudio Health Behaviour in School Aged Children 2010

Recientemente, han sido publicados los resultados del Estudio sobre conductas de los escolares relacionadas con la salud (Health Behaviour in School-aged Children o HBSC) correspondientes a la edición de 2010.

El HBSC es un estudio internacional, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya finalidad principal es proporcionar a los responsables del diseño de políticas de promoción de la salud y de prevención e intervención, así como a investigadores y al profesorado, una visión global de los estilos de vida de los niños, niñas y adolescentes escolarizados, disponiendo así de una herramienta útil a la hora de planificar y evaluar las actuaciones de promoción de la salud en este segmento de la  población.

La infancia y la adolescencia son etapas clave en la adquisición del estilo de vida de las personas. A lo largo de su existencia, los niños y las  niñas se enfrentan a diferentes situaciones y experiencias, resultado de sus relaciones con el entorno y de la acción de los agentes de socialización, fundamentalmente la familia, la escuela, los medios de comunicación y la comunidad, que tendrán una importancia primordial en la formación de conductas y en la adquisición de prácticas, saludables o no, que tengan continuidad en la vida adulta

Este estudio, comenzó a realizarse en 1982 en tres países europeos (Finlandia, Noruega e Inglaterra) y posteriormente, se han ido incorporando otros países occidentales, así como países y territorios extraeuropeos (Australia, Canadá, Groenlandia, USA) hasta más de 40. España forma parte del estudio desde la segunda edición (1985-1986), aunque no participó en la de 1997-1998. En la tabla 1 podemos observar como se ha ido incrementando el número de países que participan en el estudio, hasta un total de 43 en 2010.

En el marco de este proyecto, cada cuatro años se realiza una recogida de datos mediante un cuestionario. A pesar de que el cuestionario es básicamente el mismo para todos los participantes, existen tres versiones distintas, según el grupo de edad: uno para los chicos y chicas de 11-12 años (5º y 6º de primaria), otro para los de 13-14 años (1º y 2º de ESO) y un tercero para el resto de adolescentes (3º y 4º de ESO, Ciclos Formativos de Grado Medio, 1º y 2º de Bachillerato).

En esta última ocasión, la encuesta se ha aplicado a 11.230 chicos y chicas de 11 a 18 años, pertenecientes a 138 colegios e institutos de nuestro país.

En este estudio, siguiendo las directrices de la OMS, se entiende por salud el estado completo de bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad. Por este motivo, el estudio no solo proporciona información sobre los comportamientos o estilos de vida propiamente dichos (alimentación y dieta, higiene bucodental, actividad física y conductas sedentarias, consumo de sustancias, relaciones sexuales, etc.) sino que incluye el análisis de los contextos clave en el desarrollo de los jóvenes, en los que los comportamientos se van gestando y desarrollando: las relaciones familiares, las relaciones con los iguales, el contexto escolar, el vecindario… y también un apartado sobre salud y ajuste psicológico, que muestra la percepción global que los adolescentes tienen sobre su salud, con variables sobre la salud vital, malestar psicosomático, calidad de vida relacionada con la salud, etc.

El procedimiento de recogida de datos en esta edición se caracterizó por la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICs), lo que supone un avance respecto a ediciones anteriores.

Algunos datos del último estudio, que está disponible en la página web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en dos formatos (resumen y estudio completo), son:

  • Los adolescentes españoles valoran su satisfacción vital con un 7,86 sobre 10; y aunque casi la mitad (49%) tiene algún malestar psicosomático, perciben su salud como excelente o buena. La percepción sobre el estado de salud entre chicos y chicas va empeorando levemente con la edad; aunque esta disminución es menor en ellas. Con todo ello, valoran la calidad de su vida con un 34,6 sobre 50, aunque esta valoración desciende un poco con la edad, sobre todo en el caso de las chicas.
  • En general comen poca fruta y verdura, hacen poco ejercicio (aunque el 21% dice practicarlo todos los días de la semana) y el 14% bebe alcohol todas las semanas.
  • Desde el punto de vista sexual, el 34.6% ha mantenido relaciones coitales; un porcentaje que es algo superior en chicos y que va aumentando con la edad, hasta el 55% entre los que tienen 17-18 años (49.7% en el caso de las chicas). En este sentido, aunque los jóvenes de familias con capacidad adquisitiva baja son los que más manifiestan haber tenido relaciones sexuales (38% frente a 33% en las familias de clase alta), la encuesta no detecta diferencias entre los alumnos de centros públicos y privados. En cambio, sí son los jóvenes de colegios públicos los que más usan el preservativo (75.6% frente a 72.1%), que sigue siendo el método anticonceptivo por excelencia.
  • Respecto al alcohol, los jóvenes se emborrachan por primera vez a los 13.8 años; el 42% se ha emborrachado al menos alguna vez en su vida, aunque esta cifra va creciendo con la edad hasta llegar al 68.9% a los 17-18 años. En todos los grupos de edad, los episodios de embriaguez son mayores en chicos, con excepción del grupo de 15-16 años. La encuesta refleja también que el 8.9% fuma a dirario y el 13.9% bebe todas las semanas.
  • Sobre el consumo de drogas, aunque el cannabis es la más consumida, el 71% de los jóvenes no lo ha probado en los últimos 12 meses.

Este estudio, asi como el “Estudio de las conductas y factores relacionados con la salud de los escolares de la Región de Murcia”, nos aporta una gran información sobre la salud de los adolescentes y son una herramienta necesaria para el diseño de intervenciones de promoción de salud y educación para la salud en la población escolarizada con criterios de efectividad.

 

Fuente:

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

http://www.msc.es/

Equipo Español de investigación del estudio europeo sobre conductas escolares relacionadas con la salud (HBSC):

http://www.hbsc.es/castellano/inicio.html

 

 

Campañas de salud pública: la transmisión del mensaje

Desde hace décadas, las autoridades sanitarias de casi todos los países, al igual que algunas organizaciones privadas, han difundido mensajes relacionados con la promoción de la salud o la prevención de la enfermedad, con la finalidad de informar y sensibilizar a los ciudadanos de los riesgos que conllevan ciertos estilos de vida y de promover otros, como la práctica de ejercicio o la dieta sana.

Los medios utilizados para difundir la información han variado con el paso del tiempo, adaptándose al desarrollo y a la evolución de la tecnología. Así, medios de comunicación como la prensa, la radio, la televisión y más recientemente Internet, se han convertido en soportes fundamentales para la emisión de los mensajes de salud, para las denominadas campañas de salud pública

Independientemente de que gusten más o menos, su utilidad para modificar o favorecer algunas conductas siempre se encuentra en el punto de mira, sobre todo  en los actuales tiempos de crisis, cuando se cuestiona aún más lo que se invierte en publicidad institucional en función de su utilidad y efectividad.

El Diario Médico del pasado 24 de julio publicaba el reportaje “¿Son útiles las campañas institucionales?”, en el que cuestionaba la utilidad de dichas campañas y su impacto en la sociedad. En opinión de los expertos consultados por la publicación “Las campañas suelen ser propaganda de los organismos que las preparan. El problema es que las consecuencias se evalúan poco. Además, y como tendencia general, tienen poco impacto en los ciudadanos…”; “las campañas son poco eficaces. No solo habría que hacer publicidad, sino también proporcionar medios para solucionar los problemas de salud…”,”el Ministerio tiene sus aspectos de comunicación, pero habría que evaluarlos. En ciertos problemas hay que sentarse directamente y abordar los temas desde todas las sociedades…”

 El artículo destacaba el impacto que tuvo en su momento, hace más de 20 años, la  campaña “Póntelo, pónselo”, que invitaba a los jóvenes a la utilización del preservativo. Aunque duró poco, ya que fué retirada judicialmente, generó un gran impacto y mucho debate, siendo hasta ahora la campaña institucional más destacada.

En otra línea, un estudio sobre la efectividad de las campañas institucionales a gran escala para cambiar las conductas de salud, publicado en la revista médica “The Lancet” en octubre de 2010, “Use of mass media campaigns to change health behavior”, valora positivamente estas campañas.

El estudio analiza la influencia de las campañas institucionales para la prevención del tabaquismo, del alcoholismo, de la obesidad o de las enfermedades cardiacas y del sida. No obstante, a pesar de la valoración positiva, los autores aprecian diferencias notables según el tema de salud que se trate: mientras que en el consumo de tabaco las campañas producen resultados positivos visibles, en el caso del alcohol los efectos son prácticamente insignificantes. Cuando se trata de valorar las campañas para la prevención del sida, los investigadores califican los avances de “moderados” en el uso del preservativo y de “insignificantes” en cuanto al objetivo de reducir el número de “parejas sexuales”, es decir, de la promiscuidad que dispara el riesgo.

Otra de las conclusiones de los autores es que, en relación con determinadas conductas, como los avances en contracepción, las mencionadas campañas convencen a los ya convencidos, mientras que son ineficaces entre los críticos.

La realización de campañas a través de los medios de información es una de las formas utilizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)  para transmitir mensajes de salud pública a las audiencias destinatarias. En 2010, con motivo de la celebración del 60ª aniversario de la OMS, dicha organización publicó un libro recopilatorio, Campañas de salud pública: la transmisión del mensaje, que ofrece una perspectiva histórica de los carteles publicitarios utilizados en campañas de salud pública a lo largo de los últimos seis decenios. En el libro figura una amplia muestra de carteles de salud pública de todo el mundo, con traducciones al árabe, al chino, al español, al francés, al inglés y al ruso.  En la evolución del diseño de los carteles se plasman las culturas locales, las modas publicitarias, las reglamentaciones gubernamentales y las prioridades sanitarias. La obra  invita al lector a reflexionar sobre la evolución de las campañas de salud pública y el modo en que podrían mejorarse.

La obra se divide en ocho capítulos: vacunar, prevenir, mantenerse limpio, protegerse, abstenerse, promover la seguridad, amamantar y comer y moverse, que contienen carteles de todas las regiones de la OMS, precedidos de una breve sinopsis histórica.

El libro puede consultarse directamente a través de la wesbsite de la OMS. Se ha concebido para proporcionar a los profesionales de la salud pública, las instancias normativas, los gestores de programas y los estudiantes un importante recurso que será de interés también para las personas interesadas en el diseño gráfico, la movilización social o la salud.

Fuentes:

Diario médico.com: http://www.diariomedico.com/

Revista The Lancet, vol. 376. 9 de octubre 2010

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(10)60809-4/fulltext

Organización Mundial de la Salud

http://www.who.int/about/history/publications/9789240560277/es/index.html

 

 

Semana Mundial de la Lactancia Materna 2012

Desde el día 1 hasta el 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con la finalidad de fomentar la lactancia materna o natural y, consecuentemente, mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.

Los distintos eventos que se han organizado estarán coordinados por la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA), una red global de organizaciones y personas que consideran que ser amamantado  es un derecho de los niños y las niñas, y amamantar un derecho de las madres. WABA trabaja estrechamente con UNICEF y actúa en base a la Declaración de Innocenti y se dedica a proteger, promover y apoyar este derecho.

Según la WABA, la lactancia natural es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la recomienda como modo exclusivo de alimentación hasta los seis meses de edad.

Con la Semana Mundial de la Lactancia se conmemora la Declaración de Innocenti, elaborada y aprobada por los participantes en la reunión conjunta de la OMS y la UNICEF de planificadores de política sobre “La lactancia materna en el decenio de 1990: una iniciativa a nivel mundial” que tuvo lugar en el Spedale degli Innocenti, en Florencia (Italia), del 30 de julio al 1 de agosto de 1990, con el fin de proteger, promover y respaldar la lactancia materna.

¿Por qué la lactancia materna o natural?

Según la OMS, la malnutrición es responsable directa o indirectamente, de aproximadamente un tercio de las muertes de los menores de 5 años en el mundo. Bastante más de dos tercios de estas muertes, a menudo relacionadas con prácticas alimentarias inadecuadas, se producen en el primer año de vida.

La nutrición y los cuidados durante los primeros años son fundamentales para la salud y el bienestar a lo largo de toda la vida. La leche materna es la primera comida natural para los lactantes. Aporta toda la energía y los nutrientes que el niño o la niña necesitan en sus primeros meses de vida, y sigue cubriendo la mitad o más de las necesidades nutricionales del lactante durante el segundo semestre de vida, y hasta un tercio durante el segundo año.

«La lactancia natural es una forma sin parangón de proporcionar un alimento ideal para el crecimiento y el desarrollo sanos de los lactantes; también es parte integrante del proceso reproductivo, con repercusiones importantes en la salud de las madres.»

Son conocidos los efectos de la lactancia materna en la morbilidad infantil: Existe evidencia de que la leche materna fomenta el desarrollo sensorial y cognitivo y protege al niño o la niña de  enfermedades infecciosas y  enfermedades crónicas; La lactancia materna exclusiva reduce la mortalidad del lactante por enfermedades frecuentes en la infancia, tales como la diarrea o la neumonía, y ayuda a una recuperación más rápida de las enfermedades. Estos efectos son mensurables tanto en las sociedades con escasos recursos como en las sociedades ricas.

Además, la lactancia materna contribuye a la salud y al bienestar de las madres. Ayuda a espaciar los embarazos, reduce el riesgo de cáncer de ovario y mama, aumenta los recursos familiares y nacionales, es una forma de alimentación segura, y carece de riesgos para el medio ambiente.

La OMS recomienda iniciar la lactancia materna en la primera hora de vida, y mantenerla como única forma de alimentación durante los 6 meses siguientes; a partir de entonces se recomienda seguir con la lactancia materna hasta los 2 años, como mínimo, complementada adecuadamente con otros alimentos inocuos.

Para que las madres puedan iniciar y mantener la lactancia materna exclusiva durante 6 meses, la OMS y Unicef recomiendan:

  • que la lactancia se inicie en la primera hora de vida;
  • que el lactante solo reciba leche materna, sin ningún otro alimento ni bebida, ni siquiera agua;
  • que la lactancia se haga a demanda, es decir, con la frecuencia que quiera el niño, tanto de día como de noche;
  • que no se utilicen biberones, tetinas ni chupetes.

 La Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y del Niño Pequeño, puesta en marcha por la OMS en 2003, describe las intervenciones esenciales para fomentar, proteger y apoyar la lactancia materna exclusiva.

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/mediacentre/events/annual/world_breastfeeding_week/es/

Alianza Mundial pro Lactancia Materna: www.waba.org.my

 Entrada realizada por Fuensanta Martínez Moreno, técnica en Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia