Campañas de salud pública: la transmisión del mensaje

Desde hace décadas, las autoridades sanitarias de casi todos los países, al igual que algunas organizaciones privadas, han difundido mensajes relacionados con la promoción de la salud o la prevención de la enfermedad, con la finalidad de informar y sensibilizar a los ciudadanos de los riesgos que conllevan ciertos estilos de vida y de promover otros, como la práctica de ejercicio o la dieta sana.

Los medios utilizados para difundir la información han variado con el paso del tiempo, adaptándose al desarrollo y a la evolución de la tecnología. Así, medios de comunicación como la prensa, la radio, la televisión y más recientemente Internet, se han convertido en soportes fundamentales para la emisión de los mensajes de salud, para las denominadas campañas de salud pública

Independientemente de que gusten más o menos, su utilidad para modificar o favorecer algunas conductas siempre se encuentra en el punto de mira, sobre todo  en los actuales tiempos de crisis, cuando se cuestiona aún más lo que se invierte en publicidad institucional en función de su utilidad y efectividad.

El Diario Médico del pasado 24 de julio publicaba el reportaje “¿Son útiles las campañas institucionales?”, en el que cuestionaba la utilidad de dichas campañas y su impacto en la sociedad. En opinión de los expertos consultados por la publicación “Las campañas suelen ser propaganda de los organismos que las preparan. El problema es que las consecuencias se evalúan poco. Además, y como tendencia general, tienen poco impacto en los ciudadanos…”; “las campañas son poco eficaces. No solo habría que hacer publicidad, sino también proporcionar medios para solucionar los problemas de salud…”,”el Ministerio tiene sus aspectos de comunicación, pero habría que evaluarlos. En ciertos problemas hay que sentarse directamente y abordar los temas desde todas las sociedades…”

 El artículo destacaba el impacto que tuvo en su momento, hace más de 20 años, la  campaña “Póntelo, pónselo”, que invitaba a los jóvenes a la utilización del preservativo. Aunque duró poco, ya que fué retirada judicialmente, generó un gran impacto y mucho debate, siendo hasta ahora la campaña institucional más destacada.

En otra línea, un estudio sobre la efectividad de las campañas institucionales a gran escala para cambiar las conductas de salud, publicado en la revista médica “The Lancet” en octubre de 2010, “Use of mass media campaigns to change health behavior”, valora positivamente estas campañas.

El estudio analiza la influencia de las campañas institucionales para la prevención del tabaquismo, del alcoholismo, de la obesidad o de las enfermedades cardiacas y del sida. No obstante, a pesar de la valoración positiva, los autores aprecian diferencias notables según el tema de salud que se trate: mientras que en el consumo de tabaco las campañas producen resultados positivos visibles, en el caso del alcohol los efectos son prácticamente insignificantes. Cuando se trata de valorar las campañas para la prevención del sida, los investigadores califican los avances de “moderados” en el uso del preservativo y de “insignificantes” en cuanto al objetivo de reducir el número de “parejas sexuales”, es decir, de la promiscuidad que dispara el riesgo.

Otra de las conclusiones de los autores es que, en relación con determinadas conductas, como los avances en contracepción, las mencionadas campañas convencen a los ya convencidos, mientras que son ineficaces entre los críticos.

La realización de campañas a través de los medios de información es una de las formas utilizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)  para transmitir mensajes de salud pública a las audiencias destinatarias. En 2010, con motivo de la celebración del 60ª aniversario de la OMS, dicha organización publicó un libro recopilatorio, Campañas de salud pública: la transmisión del mensaje, que ofrece una perspectiva histórica de los carteles publicitarios utilizados en campañas de salud pública a lo largo de los últimos seis decenios. En el libro figura una amplia muestra de carteles de salud pública de todo el mundo, con traducciones al árabe, al chino, al español, al francés, al inglés y al ruso.  En la evolución del diseño de los carteles se plasman las culturas locales, las modas publicitarias, las reglamentaciones gubernamentales y las prioridades sanitarias. La obra  invita al lector a reflexionar sobre la evolución de las campañas de salud pública y el modo en que podrían mejorarse.

La obra se divide en ocho capítulos: vacunar, prevenir, mantenerse limpio, protegerse, abstenerse, promover la seguridad, amamantar y comer y moverse, que contienen carteles de todas las regiones de la OMS, precedidos de una breve sinopsis histórica.

El libro puede consultarse directamente a través de la wesbsite de la OMS. Se ha concebido para proporcionar a los profesionales de la salud pública, las instancias normativas, los gestores de programas y los estudiantes un importante recurso que será de interés también para las personas interesadas en el diseño gráfico, la movilización social o la salud.

Fuentes:

Diario médico.com: http://www.diariomedico.com/

Revista The Lancet, vol. 376. 9 de octubre 2010

http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(10)60809-4/fulltext

Organización Mundial de la Salud

http://www.who.int/about/history/publications/9789240560277/es/index.html

 

 

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