La Educación para la Salud en la prevención del VIH-SIDA

El próximo 1 de diciembre se celebrará, como en años anteriores, el Día Mundial de la lucha contra el SIDA. Este día se dedica a dar a conocer la epidemia global de SIDA causada por la extensión de la infección del VIH. El día 1 de diciembre fue elegido debido a que el primer caso de SIDA fue diagnosticado en este día en 1981.

En la Declaración Política sobre el VIH/SIDA , adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas del 10 de junio de 2011, se reconoce que, …”pese al progreso sustancial logrado a lo largo de los tres decenios transcurridos desde que se tuvo noticia por primera vez del SIDA, la epidemia del VIH sigue siendo una catástrofe humana sin precedentes que produce un sufrimiento inmenso a los países, las comunidades y las familias de todo el mundo, que más de 30 millones de personas han muerto de SIDA y se estima que otros 33 millones de personas viven con el VIH, que más de 16 millones de niños han quedado huérfanos a causa del SIDA, que cada día se producen más de 7.000 infecciones nuevas por VIH, la mayor parte de personas de países de ingresos bajos y medianos, y que se cree que menos de la mitad de las personas que viven con el VIH son conscientes de su infección”.

Según datos de la Estrategia 2011-2015: Llegar a Cero de ONUSIDA, cada día más de 7.000 personas contraen el VIH. Es crucial que se lleve a cabo una revolución en materia de política, medidas y prácticas de prevención, lo que se puede lograr motivando a los políticos para que se comprometan e impulsando la evolución de los movimientos sociales relacionados con la sexualidad, el consumo de drogas y la educación sobre el VIH para todos.

A nivel mundial, los jóvenes de edades comprendidas entre 15 y 24 años constituyen más de un tercio de todas las nuevas infecciones por el VIH (unos 3.000 jóvenes infectados por el VIH cada día). La mayoría todavía tiene acceso limitado a una educación de buena calidad, a un empleo decente y a instalaciones de esparcimiento, así como acceso limitado a programas de salud sexual y reproductiva que les faciliten la información, las aptitudes, los servicios y los productos que necesitan para protegerse a sí mismos. Sólo el 34% de los jóvenes poseen conocimientos específicos sobre el VIH y en algunos países, las leyes y políticas excluyen a los jóvenes impidiéndoles el acceso a servicios de salud sexual y servicios relacionados con el VIH, como pruebas del VIH de carácter voluntario y confidencial, asesoramiento y educación sexual. En materia de prevención del VIH en función de la edad, se reconoce la importancia de reducir los comportamientos de riesgo y de fomentar un comportamiento sexual responsable.

 Hasta hace unos años los esfuerzos iban dirigidos casi exclusivamente a resolver los problemas de salud derivados de la infección, informando a la población sobre las conductas de riesgo y las “prácticas seguras” que se puede adoptar para evitarlos. En la actualidad, estas intervenciones se integran en un modelo preventivo más amplio, donde tienen cabida los estilos de vida sexual saludable, la vivencia positiva de la sexualidad y la gestión responsable y autónoma de las propias decisiones a la hora de afrontar riesgos.

Muchos de los comportamientos de los adultos relacionados con la salud se originan en las experiencias y aprendizajes de la niñez y la adolescencia. Una de las principales herramientas para la prevención primaria del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) es la educación para la salud, siendo fundamental en el escenario escolar.  

La educación para la salud en la escuela tiene como finalidad responsabilizar y preparar a los niños y niñas para que en el futuro sean personas autosuficientes y eficientes a la hora de gestionar con éxito sus riesgos y adoptar conductas positivas a la salud. La evidencia científica muestra que esto es imposible de conseguir con intervenciones puntuales; es necesaria una labor continuada en el tiempo, planificando estrategias educativas a lo largo de todo el período educativo.

En relación con la educación afectivo-sexual, es necesario definir claramente los objetivos de aprendizaje: aportar conocimientos objetivos y realistas, propiciar actitudes flexibles y positivas y facilitar comportamientos seguros y respetuosos. La metodología pedagógica se ajustará a estos objetivos, incorporando las estrategias más adecuadas a cada etapa educativa.

Según el informe de la UNESCO “Orientaciones Técnicas Internacionales sobre educación en sexualidad” si queremos tener un impacto positivo en los niños, niñas y jóvenes antes que inicien su actividad sexual, debemos integrar la educación en sexualidad al currículo oficial y asegurarnos de que sea impartida por maestros y maestras formados que cuenten con el apoyo de la comunidad escolar. También es necesario extender nuestro esfuerzo hacia los niños y las niñas no escolarizados.

En el informe se recogen también las características de los programas efectivos de educación para la salud, características que se resumen en la siguiente tabla:

Según este informe, “una educación en sexualidad efectiva puede proporcionar a las personas jóvenes información culturalmente relevante, científicamente rigurosa y apropiada a la edad del estudiante. Ésta debe incluir oportunidades estructuradas que les permitan explorar sus valores y actitudes, poniendo en práctica competencias esenciales para la toma de decisiones para elegir con fundamento la forma que desea conducir su vida sexual”.

Además, “una educación efectiva en sexualidad representa un elemento vital en la prevención del VIH, siendo esencial para el cumplimiento de las metas de acceso universal a la salud reproductiva y a la prevención, tratamiento, cuidado y apoyo ante el VIH (ONUSIDA, 2006). Si bien no es realista esperar que un programa educativo logre por sí solo erradicar los riesgos que plantea el VIH y otras ITS, el embarazo no planificado y la actividad sexual coercitiva o el abuso sexual, un programa adecuadamente diseñado e implementado puede contribuir a reducir algunos de estos riesgos y vulnerabilidades fundamentales”.

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/hiv/es/

Organización de las Naciones Unidas – ONUSIDA: http://www.unaids.org/es/

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura – UNESCO

http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php-URL_ID=12409&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html

Encuesta Mundial de Salud a Escolares (GSHS)

La Encuesta Mundial de Salud a Escolares (GSHS) es un proyecto promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en colaboración con UNICEF, UNESCO y UNAIDS.

El propósito de la Encuesta es aportar datos precisos sobre conductas de riesgo y factores protectores para la salud de los estudiantes, con el fin de:

  • Ayudar a los países a establecer sus prioridades, elaborar programas y abogar por recursos para promover la salud de los escolares.
  • Permitir a los países, las agencias internacionales y otros organismos comparar la prevalencia de factores de riesgo y protectores para la salud de los jóvenes de cada país, y
  • Establecer tendencias en la prevalencia de conductas saludables y factores de protección de cada país para utilizarla en la evaluación de políticas y programas de promoción de la salud de escolares y jóvenes.

La encuesta GSHS se realiza en las escuelas, entre alumnos y alumnas de 13 a 15 años. La GSHS aplica un proceso científico estandarizado para la selección de la muestra y un cuestionario básico, una lista ampliada de preguntas del cuestionario básico y preguntas específicas para cada país, que se juntan para formar un cuestionario auto administrado que se completa durante el período regular de una clase. Cada país realiza su propio cuestionario teniendo en cuenta sus características.

Los módulos de preguntas cubren las principales causas de morbilidad y mortalidad entre los jóvenes y adultos de todo el mundo:

  • Consumo de alcohol
  • Comportamiento alimentario
  • Consumo de drogas
  • Higiene
  • Salud mental
  • Actividad física
  • Factores de protección
  • Comportamientos sexuales
  • Consumo de tabaco
  • Violencia y lesiones no intencionales

Además, se incluye un módulo de datos demográficos de los participantes (edad, sexo, nivel educativo) ya que estas características están relacionadas con los comportamientos de riesgo y factores de protección que estudiala GSHS

Hasta la fecha, los países que han realizado la encuesta GSHS o están en proceso, han sido países en vías de desarrollo. Se agrupan en función de las Oficinas Regionales de la OMS: Región de África, Región de las Américas, Región de Asia Sudoriental, Región de Europa, Región del Mediterráneo Oriental y Región del Pacífico Occidental.

En cada país el Ministerio de Sanidad o el Ministerio de Educación nombra a un coordinador de la encuesta, que es responsable de la gerencia total del proyecto y actúa de enlace con otras agencias y organizaciones en el país, la OMS y los CDC.

Los CDC y la OMS ofrecen a los coordinadores de la encuesta de cada país participante formación continúa y apoyo para la realización del estudio y el análisis de datos, con la finalidad de capacitar a los coordinadores para que el estudio se desarrolle siguiendo procedimientos que garanticen que los resultados de las encuestas sean comparables entre los distintos países y se obtengan datos de calidad. Una vez realizado el trabajo de campo, se trabaja con los coordinadores para llevar a cabo el análisis de datos y generar un  informe específico de cada país.

Puede consultar más información sobre la GSHS en:

Cuestionario básico: http://www.who.int/chp/gshs/Core_modules_ES.pdf

 Capacitación de los coordinadores: http://www.who.int/chp/gshs/training/es/index.html

 Conocer el estado actual por países: http://www.who.int/chp/gshs/country/es/index.html

Fuentes:

Organización Mundial de la Salud. OMS

http://www.who.int/chp/gshs/es/

Organización Panamericana de la Salud. OPS. Salud y Escuelas:

http://new.paho.org/saludyescuelas/index.php?option=com_k2&view=item&layout=item&id=168&Itemid=182&lang=es

Entrada realizada por Rannily Hiramya Rojas Nolasco. MIR Medicina Preventiva y Salud Pública de la Región de Murcia.

Ni ogros ni princesas

Ni ogros ni princesas es un programa desarrollado en el Principado de Asturias que tiene como objetivo proporcionar a las y los adolescentes una formación afectivo-sexual basada en la salud y el placer, la autoestima y la autonomía, la igualdad de mujeres y hombres, la libertad de elección desde el conocimiento, el respeto a la diversidad sexual… Para ello, propone una serie de acciones para desarrollar durante el curso escolar: información previa al alumnado, profesorado y familias sobre el programa; formación básica del profesorado; sesiones para el alumnado impartidas por el profesorado; talleres externos (específicos para cada nivel dela ESO); actividades con familias; y actividad de refuerzo (ofertada desde las instituciones promotoras).

Ni ogros ni princesas: guía para la educación afectivo-sexual en la ESOEstas acciones cuentan con el apoyo de recursos materiales y humanos. Concretamente, para apoyar al profesorado, junto a la formación, hay un material titulado “Ni ogros ni princesas, guía para la educación afectivo-sexual en la ESO”. Esta publicación, elaborada por profesorado de Asturias, recoge 12 sesiones por nivel de la ESO para desarrollar con el alumnado en las diferentes asignaturas o en tutorías.

 Ni ogros ni princesas: materiales audiovisuales para la educación afectivo-sexual en la ESOCómo complemento a la guía didáctica del programa, se ha editado “Ni ogros ni princesas, materiales audiovisuales para la educación afectivo-sexual en la ESO”. El material propone  tres sesiones más por nivel de la ESO con contenidos audiovisuales para abordar la educación afectivo-sexual en Secundaria dando mayor protagonismo al cine y el contenido audiovisual. 

El cine ofrece un inmenso catálogo de materiales para la educación en valores. Sin embargo, su uso en el aula requiere de pautas e indicaciones. Por una parte, es imprescindible ver las películas o fragmentos antes de utilizarlos, pues siempre podemos llevar sorpresas desagradables y más cuando se abordan temas en los que el profesorado no se siente siempre cómodo. Por otro lado, para ver películas enteras debemos fragmentarlas y disponer de 2 o 3 sesiones de clase de las que no siempre podemos disponer; es posible hacerlo coincidiendo con jornadas culturales, en determinadas fechas del curso, por las tardes como actividad extraescolar o dentro de programas institucionales.

Fuente:

Ni ogros ni princesas: guía para la educación afectivo-sexual en la ESO. Asturias: Consejería de Salud y Servicios Sanitarios; 2007

Ni ogros ni princesas: materiales audiovisuales para la educación afectivo-sexual en la ESO. Asturias: Consejería de Educación y Universidades; 2012