Mujer y Salud

 

Desde que en 1977, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la mujer y la Paz Internacional, se conmemora en numerosos países la lucha de las mujeres por su participación, en igualdad con el hombre, en la sociedad y para lograr su desarrollo íntegro como persona. El tema de este Día Internacional de la Mujer 2013 es: “Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres”.

Fuente: ONU Women

Si bien la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en sus artículos 1 y 2 que «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos… Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de sexo…», es una realidad que las desigualdades entre el hombre y la mujer están muy arraigadas en las sociedades: Las mujeres están mal representadas en los Gobiernos, los Parlamentos y los consejos de administración de las empresas, en muchos países tampoco tienen acceso a un trabajo decente, se enfrentan a la segregación ocupacional y sufren diferencias por su sexo. A veces también se les niega el acceso a la educación básica y a los servicios de salud y, en todas las regiones del mundo, son víctimas de la violencia y la discriminación.

La violencia contra la mujer, especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual, constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Las mujeres y los hombres son diferentes en la biología, pero también en las funciones y responsabilidades que la sociedad les asigna y en la posición que ocupan en la familia y la comunidad. En la actualidad el género, entendido como la construcción social de las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, es uno de los determinantes sociales de la salud más importantes, junto con la raza y la clase social.

Fuente: Solar O; Irwin A. Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS 2006

En la actualidad sabemos que, aunque las mujeres tienen mayor esperanza de vida que los hombres en la mayoría de los países, hay una serie de factores sanitarios y sociales que se combinan para hacer que su calidad de vida sea inferior. El hecho de ser mujer afecta directa e indirectamente a la salud, en los riesgos que asumen y a los que están expuestas las mujeres y en cómo el sistema de salud responde a sus necesidades.  

Para alcanzar la equidad en salud entre hombres y mujeres es necesario promover la integración del género, como un determinante social de la salud, en el desarrollo de las políticas, la investigación, los servicios de salud, la asignación de recursos y la planificación de proyectos y programas, así como en su seguimiento e implementación.

La equidad de género no significa tasas iguales de mortalidad o morbilidad para ambos sexos, sino asegurar que las mujeres y hombres tengan una misma oportunidad para gozar de buena salud. Según la OMS y otras organizaciones, para alcanzar el objetivo de lograr un mayor impacto en la salud y reducir las inequidades, es necesario identificar los efectos de las diferencias y desigualdades de género en la salud de las mujeres y los hombres. Es preciso:

  • Recopilar y utilizar datos cuantitativos y cualitativos desglosados por sexo
  • Comprender y analizar las diferencias de género
  • Desarrollar políticas e intervenciones sensibles al género

En nuestro país, el Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM), organismo de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, se puso en marcha con la finalidad de promover la disminución de las desigualdades en salud por razón de género. Actúa de manera participativa y colaborativa para generar y difundir conocimiento que permita el análisis de género y promueva la inclusión del enfoque de género y la equidad en las políticas y sistemas de salud.

En su página web podemos encontrar documentos relacionados con:

Además podemos acceder a los Indicadores de Desigualdades en la Salud: Autovaloración del estado de salud, 1987-2006 – Género y Clase Social, gráfico que muestra la evolución durante 20 años de las desigualdades según género y clase social en la autovaloración del estado de salud en España.  Algunas de las conclusiones que se deducen:

  • Existen desigualdades de clase y de género: las mujeres y las personas de las clases sociales más desfavorecidas (“manuales”) presentan un peor estado de salud.
  • Los hombres de las clases desfavorecidas y las mujeres de las clases privilegiadas presentan niveles de salud similares.
  • Ni los niveles de salud autovalorada ni las desigualdades se han modificado de manera sustancial a lo largo del periodo.

Queda mucho trabajo por hacer para conseguir alcanzar la equidad en salud, pero  incorporar, en el día a día,  la perspectiva de género en las intervenciones y políticas de salud es otra manera de contribuir al desarrollo integral de las mujeres, a promover su salud y alcanzar todos sus derechos.

Fuentes:

Entrada realizada por Fuensanta Martínez Moreno, enfermera, técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social. 

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