Piensa, Aliméntate, Ahorra

El pasado 5 de junio se ha celebrado, como cada año desde 1972, el Día Mundial del Medio Ambiente, fecha señalada para sensibilizar a la opinión mundial sobre temas ambientales.

No es una novedad la importancia del medio ambiente para la salud individual y colectiva. El aire que respiramos, el agua que bebemos, el entorno de trabajo o el interior de los edificios tienen una gran implicación en nuestro bienestar y nuestra salud. Ya en 1974, el conocido Informe Lalonde “A new perspective on the health of Canadians”, definía el medio ambiente como uno de los determinantes de la salud más importantes, asociado a una gran incidencia y prevalencia de enfermedad y muerte en los países en desarrollo, por entonces el 19% (Dever. “An epidemiological Model for Health Policy Analysis”. 1976).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye dentro del concepto medio ambiente y salud tanto los efectos patológicos directos de las sustancias químicas, la radiación y algunos agentes biológicos, como los efectos, con frecuencia indirectos, en la salud y el bienestar derivados del medio físico, psicológico, social y estático en general; incluida la vivienda, el desarrollo urbano, el uso del terreno y el transporte.

En la actualidad, la OMS calcula que un 24% de la carga mundial de morbilidad y un 23% de la mortalidad son atribuibles a factores medioambientales. Las repercusiones sanitarias de los factores ambientales abarcan más de 80 enfermedades y tipos de lesiones. Y encabezan esta lista la diarrea, las infecciones de las vías respiratorias bajas, diversas lesiones involuntarias y el paludismo, patologías que afectan en mayor medida a la población infantil.

Fuente: Organización Mundial de la Salud

 El lema elegido para el Día Mundial del Medio Ambiente 2013 es “Piensa. Aliméntate. Ahorra”, una campaña para reducir los desechos y las pérdidas de alimentos en un planeta de siete mil millones de habitantes en el que, según la Organizaciónde las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) “una de cada siete personas se va hambrienta a la cama cada día y más de siete millones de niños de menos de 5 años mueren de hambre cada año, mientras se desperdician 1300 millones de toneladas de comida.”

Esta iniciativa, Piensa. Aliméntate. Ahorra, conjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la FAO, es una llamada a todos los sectores, consumidores, minoristas, miembros del sector hostelero y responsables políticos y sociales, a reducir los 1,3 billones de toneladas de alimentos que se pierden o se desechan en todo el mundo cada año.

El PNUMA ha llevado a cabo este año otras actuaciones con la finalidad de sensibilizar a los países de todo el mundo de la necesidad de reducir la pérdida de energía resultado de la producción de alimentos. La huella ecológica de los alimentos en el medio ambiente es tan importante que el Informe sobre la Crisis Alimentaria Medio Ambiental advierte de que, si no se actúa pronto, un 25% de los alimentos producidos se perderán en 2050 debido a la degradación medio ambiental. No obstante, es posible reducir la pérdida de energía desde el cultivo, hasta el procesamiento y terminando en el consumo y reciclaje de los alimentos. Optimizando ese proceso, la producción de alimentos puede crecer sin provocar efectos negativos para el medio ambiente.

Algunos ejemplos de cómo lograrlo son: el uso de alternativas en los alimentos usados para animales, evitando los cereales, reciclar desechos, el uso de pescado que actualmente se descarta y provocar un incremento del 50% de la acuicultura. Finalmente, el informe concluye que todos debemos ser más ocurrentes y creativos para reutilizar nuestros desechos alimenticios. Entre sus recomendaciones destaca la importancia de concienciar sobre los efectos que el aumento de la población y nuestras actuales pautas de consumo tienen en el ecosistema. Por no hablar de sus repercusiones en el cambio climático.

Fuentes:

Entrada realizada por Fuensanta Martínez Moreno, enfermera y técnica de Salud Pública. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública

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