Vejez y Solidaridad Intergeneracional

El envejecimiento puede definirse como un proceso progresivo, natural y lento de transformación, que afecta a los seres vivos desde su nacimiento hasta su muerte, pero ¿qué es la vejez? De una forma abstracta todos sabemos qué es, aunque nos resulta difícil dar una definición concreta del concepto y recurrimos a diferentes criterios para tratar de definirla.

 Desde un punto de vista cronológico se define la vejez en función de la edad de la persona, aunque la disparidad de opiniones y la falta de unanimidad para establecer la edad de comienzo de la vejez hacen del criterio cronológico un uso restringido para estudios epidemiológicos y sociológicos.

Por otra parte, existe un criterio biológico, que marca el comienzo de la vejez cuando el deterioro del organismo se hace perceptible y está asociado al desgaste de órganos y tejidos; el criterio funcional asocia la vejez a la pérdida de funciones, tanto físicas, como psíquicas e intelectuales y la equipara a la enfermedad; el criterio socio laboral, usado con gran frecuencia en la actualidad, asocia la jubilación con el inicio de la vejez, sin considerar que la jubilación es un fenómeno bastante nuevo, que no afecta a todos por igual, existiendo diferencias entre sociedades, sexos, fenómenos de jubilación anticipada, etc.

No existe, por tanto, ningún criterio que, por sí solo defina a la vejez, ya que todos ellos se centran en un solo aspecto del individuo sin considerar la vejez de forma global. Quizá la definición más completa sea la realizada por Raquel Langarica Salazar en 1985: “El envejecimiento es una sucesión de modificaciones, morfológicas, fisiológicas y psicológicas, de carácter irreversible, que se presentan antes de que las manifestaciones externas den al individuo aspecto de anciano”.

El proceso de envejecimiento humano es distinto para cada individuo y varía dependiendo de diversos factores:

  • Factores intrínsecos o endógenos: debidos a la herencia (sexo, raza, etc.)
  • Factores extrínsecos o exógenos: relacionados con el entorno (clima, estilos de vida, hábitos de autocuidado, etc.)

Además, en la actualidad sabemos que el envejecimiento es distinto incluso entre individuos de una misma comunidad según sea su clase socioeconómica, su profesión, etc., también es diferente según procedan de una zona rural o urbana, la zona geográfica, la raza o el grupo étnico al que pertenecen.

Así mismo la enfermedad es un condicionante del envejecimiento, en especial, aquellas enfermedades que afectan directamente a la duración de la vida (tumores malignos, patologías circulatorias graves, etc.) y/o a la calidad de vida (enfermedades físicas o psíquicas invalidantes). La presencia o no de enfermedad es lo que va a determinar la diferencia entre Envejecimiento fisiológico, que permite a la persona una buena adaptación física, psíquica y social al medio ambiente y Envejecimiento patológico, cuando la incidencia de procesos degenerativos y principalmente de enfermedad impiden o dificultan a la persona adaptarse al medio. 

Cada sociedad, en su contexto histórico, ha otorgado un papel positivo o negativo a la vejez dependiendo del modelo imperante en cada momento. El status de la ancianidad depende de una combinación de muchos factores socioculturales, que incluyen las tradiciones culturales y religiosas, la estructura familiar y la organización social de la producción. La estructura familiar puede determinar que el anciano sea tratado respetuosamente, sin embargo la estructura económica puede ser insuficiente para proveer al anciano. Estos factores han condicionado el significado de vejez a través de la historia. En occidente, el término “viejo”, tiene una connotación peyorativa y se rehúye de él porque se asocia con la muerte. Sin embargo, cada vez más, hay opiniones divergentes que proponen revalorizar la palabra “viejo”, aprender a pronunciarla con cariño y respeto, como se hace en el medio rural.

A finales del siglo XX, la OMS comenzó a introducir el concepto Envejecimiento Activo, para referirse al proceso en el que se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida de la persona, con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez.

En los países desarrollados y en desarrollo, el envejecimiento de la población mundial, es un indicador de la mejora de la salud en el mundo. El número de personas con 60 años o más en todo el mundo se ha duplicado desde 1980 y se prevé que alcance los 2000 millones de aquí a 2050. Es necesario poner en marcha políticas y programas que afronten los retos que plantean las personas que están envejeciendo: Las políticas de salud tienen que adaptar la perspectiva del ciclo vital a la promoción de la salud, la prevención de las enfermedades y el acceso equitativo a la atención sanitaria. Es importante la coordinación de los Servicios Sociales para coordinar y encontrar equilibrio entre el autocuidado, los cuidados familiares y los profesionales

Para la promoción de la salud en las personas mayores, es necesario establecer políticas económicas y de educación, que permitan mejorar sus niveles de salud, manteniendo un óptimo bienestar físico, social y mental a lo largo de toda la vida. Para ello es preciso:

  • Fomentar la participación de jóvenes y mayores en el mercado de trabajo, mediante actividades de formación y aprendizaje permanente que facilite la trasmisión de conocimientos entre generaciones
  • El refuerzo de la cohesión social, la inclusión y la participación a lo largo de la vida de cada persona, asegurando las oportunidades y el acceso a los servicios, las actividades políticas, sociales, recreativas y culturales; el voluntariado, que ayuda a mantener las redes sociales y reducir el aislamiento, todo esto contribuye a la realización personal y al bienestar de las personas mayores y de los jóvenes.
  • El reconocimiento de los valores de cada grupo de edad y de su contribución a la sociedad, promoviendo la percepción de las actitudes positivas respecto de todos los grupos de edad, prestando atención a sus opiniones e inquietudes para hacerles partícipes en los procesos que pueda afectarles.
  • El fomento de la salud, la prevención y el diagnóstico precoz de enfermedades a lo largo de todo el ciclo vital, así como la rehabilitación, que lleven a un envejecimiento activo y sano y a una vida independiente.
  • La adaptación de los sistemas de seguridad social de modo que estén en condiciones de ofrecer pensiones sostenibles y adecuadas que contribuyan a reducir el número de personas, en especial mujeres, que viven por debajo del umbral de la pobreza.

La solidaridad intergeneracional es un componente clave para el envejecimiento activo y saludable, dado que los seres humanos necesitan nutrirse y vincularse entre si. Las relaciones son parte esencial de sus vidas y abre las puertas a nuevas formas de solidaridad familiar y social, que repercute sobre el cuidado de los hijos y de las personas en situación de discapacidad, la necesidad de compartir responsabilidades domésticas y el desarrollo comunitario.

Es responsabilidad de los gobiernos reforzar la solidaridad entre generaciones, como uno de los aspectos más importantes para la mejora de la cohesión social y el desarrollo de una cultura participativa de la que formen parte las mujeres y los hombres de todas las edades. La creación de redes que difundan las actividades desarrolladas en materia de relaciones intergeneracionales se muestra como un instrumento eficaz para la trasmisión de ideas y el aprendizaje mutuo.

Para facilitar la eliminación de las barreras entre generaciones, el día 29 de abril se celebra el Día Europeo de la Solidaridad Intergeneracional. Entre las numerosas actividades que se realizan, desde hace años se invita a las escuelas de la UE a que abran sus puertas a las generaciones mayores, para entablar diálogo entre generaciones con objetivos específicos: compartir conocimientos y habilidades para aprender unos de otros, incrementar la conciencia de la diversidad. En 2013 fueron más de 600 centros escolares europeos que participaron en el Día Europeo de la Solidaridad Intergeneracional: http://www.generationsatschool.eu/

El año 2013, designado “Año Europeo de los Ciudadanos”, se presenta también como una buena oportunidad para que profesores, alumnos y las personas mayores organicen debates sobre Europa y qué se puede hacer para que jóvenes y mayores construyan una Europa mejor.

 Fuentes:

 Entrada realizada por Francisca Luna, enfermera. Técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Consejería de Sanidad y Política Social. Programa de Prevención del Cáncer de Mama.

 

 

 

 

 

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