Prevención de la infección por VIH/Sida: La transmisión vertical

Los primeros meses de embarazo son un período de gran importancia para la salud de la mujer y la de su hijo o hija. Entre otros motivos, en este momento son detectables algunas infecciones que pueden afectar al feto, como la provocada por el virus de la inmunodeficiencia humana, conocido como VIH.

Se denomina transmisión vertical, a la transmisión del VIH de la madre a su hijo o hija durante el embarazo (a través de la placenta), durante el parto (al ponerse en contacto el feto con las secreciones vaginales y la sangre materna en el canal del parto) o en el periodo de lactancia (a través de la leche materna). Sin ninguna intervención, aproximadamente un 20% de los niños se infectan antes de nacer (infección prenatal o intrauterina), mientras que entre un 50–80% lo hacen durante el parto (infección intraparto); por otro lado, la lactancia materna puede incrementar en un 15-20% el riesgo de transmisión.

Entre las estrategias para disminuir la posibilidad de infección al niño o niña, se encuentran la administración de los tratamientos antirretrovirales (medicamentos específicos para combatir al virus) durante el embarazo, además de otras medidas como la cesárea electiva, el tratamiento protector al bebé y la suspensión de la lactancia materna. A partir de la utilización de estos métodos de prevención se ha reducido de manera importante la transmisión vertical, llegando a menos de un 2% aproximadamente. Desde el año 2003 no se ha notificado ningún caso de sida por transmisión madre-hijo en la Región de Murcia. Los dos últimos casos se registraron en 2002.

Por lo tanto, la detección temprana de la infección por el VIH en la mujer gestante puede evitar importantes problemas de salud para ella y para su hijo o hija y es un objetivo prioritario de las instituciones socio sanitarias informar y formar a las madres sobre los beneficios de conocer su estado serológico respecto a la infección por VIH/sida en el momento del embarazo.

En la actualidad los niños portadores del virus del VIH que se infectaron por transmisión vertical son un grupo de jóvenes que deben enfrentarse a las dificultades derivadas del estigma social que conlleva esta enfermedad y del aislamiento que sufren muchos de ellos. La necesidad de respeto y protección tiene gran importancia entre estos jóvenes que necesitan sentir que no son simplemente números en las estadísticas dramáticas del VIH, si no una parte viva de la lucha contra esta infección.

La marginación y discriminación no sólo niegan sus derechos como personas afectadas, sino que son inútiles para controlar la enfermedad. Se ha demostrado científicamente que no existe riesgo de transmisión a través de las relaciones cotidianas. No se puede adquirir la infección por contacto casual en la escuela o a través de las relaciones cotidianas…. Rechazar a las personas afectadas no hace sino incrementar su sufrimiento y proporcionar una falsa sensación de seguridad a la sociedad.

Fuentes:

Entrada realizada por Josefa Ballester, enfermera y técnica de Salud Publica. Servicio de Promoción y Educación para la Salud.

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