La eficacia del cribado mamográfico ¿cuestionada?

Recientemente se ha publicado en el British Medical Journal, una de las más importantes revistas médicas del mundo, los resultados de un ensayo canadiense (el Canadian National Breast Study –CNBSS-), realizado con el objetivo de comprobar si el cribado mediante mamografía es eficaz en de la prevención del cáncer de mama en mujeres. La conclusión del estudio es que la mortalidad por cáncer de mama, en el grupo que se hace las mamografías es igual que en el grupo que no se las hace. Este resultado ha tenido cierto impacto y está siendo utilizado por determinados grupos, para promover la suspensión de los programas institucionales de prevención del cáncer de mama, basados en el cribado sistemático mediante mamografía.

Programa de Prevención de Cáncer de Mama¿Cuál es la novedad de estos resultados? Pues, después de 25 años de seguimiento, sus resultados siguen siendo los mismos que publicaron en los años 1992, 2000 y en el 2002. En todas los artículos publicados por los autores de este estudio, las mujeres que al entrar al ensayo tenían entre 40 y 49 años presentan una mortalidad ligeramente superior en el grupo que se hacen la mamografía, en tanto que en las que tenían entre 50 y 59 años la mortalidad es ligeramente inferior aunque, tanto en uno en otro caso, no hay diferencias estadísticamente significativas. En definitiva, no hay nada nuevo en estos resultados, salvo que el tiempo los confirma. 

Entonces, si esto es conocido desde fecha tan temprana (1992) ¿porqué se sigue recomendando el cribado mediante mamografía para prevenir el cáncer de mama? Porque este no es el único estudio realizado. De hecho hay otros siete ensayos comunitarios aleatorios, cuyos resultados varían entre sí. Cuando se analizan en conjunto (metanálisis se denomina esta técnica), muestran  una  disminución clara de la mortalidad por cáncer de mama en el grupo asignado a mamografía en mujeres entre 50 y 74 años, más dudosos en mujeres entre 40 y 49 años y no se recomiendan, de forma genérica a toda la población femenina, en menores de 40 años.   

En cualquier caso, todos somos conscientes de que la prevención, cualquier prevención, tiene riesgos, por eso hay grupos de trabajo que revisan sistemáticamente los resultados de las investigaciones y ofrecen recomendaciones. En España la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC), en concreto el grupo que trabaja en cáncer del Programa de Actividades de Prevención y Promoción de la Salud (PAPPS), en su última revisión (2012) mantiene la recomendación del cribado mamográfico en mujeres mayores de 50 años. Dos instituciones de referencia a nivel mundial en prevención de enfermedades, mantienen la misma recomendación. En efecto, tanto el United States Preventive Services Task Force (USPSTF) estadounidense,  en su informe de 2009, como el Canandian Tasc Force in Preventive Health Care (CTFPHC) en su revisión de 2011 mantienen estas recomendaciones, a pesar de los resultados negativos  de los ensayos realizados entre mujeres canadienses.

Por  último, todas estas instituciones se obligan a revisar periódicamente sus conclusiones, incorporando los resultados de las investigaciones más recientes. Así la USPSTF ha iniciado en 2013 una nueva revisión cuyos objetivos y metodología han estado expuestos al debate público entre noviembre y diciembre de 2013. Aún no han presentado sus nuevas recomendaciones, por lo que cabe suponer que se valorarán los resultados del artículo objeto de este comentario. 

En conclusión, los resultados de este estudio relativos a la mortalidad por cáncer de mama no son una novedad, son conocidos desde 1992 y han sido incorporados en todas las revisiones realizadas desde entonces, por lo que no se justifica suprimir los programas institucionales de cribado basados en mamografías periódicas, aunque haya de tenerse en cuenta en futuras revisiones.

Entrada realizada por Francisco Pérez Riquelme, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.  Coordinador del Programa de Prevención del Cáncer de Mama. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia.

Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular

Hoy, 14 de marzo, se celebra el Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular con el objetivo de poner en conocimiento de la población los principales factores de riesgo implicados en la aparición de las enfermedades cardiovasculares y promocionar las medidas de salud y estilos de vida encaminados a evitarlos o reducirlos.

Clásicamente,  los principales  factores de riesgo a evitar han sido el tabaquismo, el aumento del colesterol, la hipertensión, la diabetes sin control, la obesidad y el sedentarismo; sin embargo, diferentes sociedades científicas alertan  de la importante contribución que suponen otros factores menos conocidos como  la apnea del sueño, el estrés, la contaminación, el consumo de drogas y la presencia de enfermedad cardiorenal.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en todo el mundo y que el 80% de las muertes prematuras que ocasiona este conjunto de enfermedades se podrían evitar siguiendo un estilo de vida saludable que conlleve la reducción de los factores de riesgo mencionados.

Las medidas preventivas recomendadas para reducir el riesgo de padecer una  enfermedad cardiovascular son principalmente:

  • Evitar el tabaquismo activo o pasivo
  • Evitar la obesidad y sobrepeso
  • Mantener una dieta sana y equilibrada
  • Realizar ejercicio físico a diario
  • Llevar un control adecuado de las enfermedades crónicas, como la hipertensión, diabetes e hipercolesterolemia

Para mas información consulte:

Entrada realizada por Inmaculada Castro Rodríguez. Medico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social.

Riesgo Incrementado en Cáncer de Mama

A finales de 1994 se inicia en la Región de Murcia el Programa de Prevención del Cáncer de Mama destinado a mujeres entre los 50 y 64 años y que posteriormente, en el año 2002, se amplió hasta los 69 años. Una vez  en marcha éste programa, se plantea la ampliación a otros grupos de riesgo, mujeres entre los 30 y 49 años que, por sus características, tenían una probabilidad mayor que la población general de tener un cáncer de mama. Y se pone en marcha el Programa de Riesgo Incrementado.

¿Cuál es su finalidad?

Lo que se pretende con el Programa de Riesgo Incrementado es:

  • Identificar que mujeres tienen un riesgo mayor que el de la población general de tener un cáncer de mama, ya sea por antecedentes familiares o personales. 
  • Realizar una prevención primaria y secundaria. La primera para actuar sobre los factores de riesgo y la segunda para detectar de forma precoz el problema.
  • Asesorar a las mujeres que participan en el programa en cuanto al seguimiento que hay que realizar.

¿A quien va destinado?

A mujeres mayores de 30 años y menores de 50. Estas han de cumplir unos criterios para formar parte de él. El hecho de tener un familiar con cáncer de mama no implica tener un riesgo mayor que el de la población general.

Los criterios para participar en el programa son, tener al menos un familiar de primer o segundo grado con uno de los criterios:

  • Cáncer de mama diagnosticado antes de los 50 años.
  • Con cáncer de mama bilateral (en ambas mamas).
  • Con cáncer de mama y ovario en la misma persona.
  • Algún varón con cáncer de mama.
  • Cáncer de mama y tener ascendencia judía.

La consulta de riesgo

La mujer puede llegar derivada por su médico de Atención Primaria, desde la Unidad de Mama del hospital, desde el Servicio de Oncología ó porque tenga algún familiar que ya está en seguimiento en el Programa.

En la consulta se le realiza una historia personal y familiar con cuyos datos se le hace la valoración del riesgo. Se le comunica y se le explica el seguimiento que, por protocolo, procede realizar. Y por último se le dan una serie de consejos sobre estilos de vida y dieta orientados al control de los factores de riesgo.

Importancia de la valoración del riesgo

La gente sabe que cuando en una familia hay incidencia de cáncer, esto puede tener influencia en su propio riesgo, el cual tiende normalmente a ser sobreestimado.

Si se realiza una valoración y un asesoramiento adecuado del riesgo, se puede ayudar a la mujer a tomar decisiones, tanto en lo relativo a intervenciones médicas, como a estrategias de prevención primaria y secundaria que pueda realizar ella, así como su familia. Además, les va a proporcionar una sensación de mayor control de la situación y les va a aliviar, de alguna forma, del estrés psicológico que puedan tener. 

Otros enlaces y páginas Web de interés:

Entrada realizada por Esperanza Jiménez García, enfermera de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia.

Enfermera del Programa de Riesgo Incrementado y de la Unidad de Consejo Genético del Hospital Morales Meseguer.

Educación: Más importante para la Salud que nunca

A casi nadie se le escapa en la actualidad que Educación y Salud son procesos que van de la mano. La educación es, junto con la economía y la equidad, uno de los determinantes sociales más importantes de la salud y de esto hay evidencia desde hace tiempo.

Entre los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, recogidos en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas del año 2000 y dirigidos a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer, el objetivo número 2 establece metas e indicadores específicos destinados a lograr la enseñanza primaria universal, reconociendo la repercusión que tiene la educación en la salud de los individuos.

Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU
Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU

Grantham y McGregor  publicaron en 2007 una serie de artículos en la revista The Lancet en los que señalaban como las desigualdades sociales en los primeros años de vida inciden en la salud a posteriori, puesto que afectan al desarrollo en la primera infancia y al nivel educativo. Los niños y niñas que nacen en circunstancias de desfavorecimiento tienen mayores posibilidades de tener un peor rendimiento escolar y posteriormente, como adultos, obtener peores trabajos, con ingresos más bajos y tener más hijos, lo que viene acompañado de una menor capacidad de acción y decisión para proporcionarles una buena atención sanitaria, alimentación y estímulo, lo que contribuye a la transmisión intergeneracional de las condiciones desfavorables.

Recientemente, el Centro de Servicios Sociedad y Salud de la Universidad de Virginia ha publicado un estudio “Education: It Matters More to Health than Ever Before” en el que se presentan datos que indican como el nivel de educación de los estadounidenses predice su salud.

Según los autores, en la economía del conocimiento, la educación es clave para obtener un buen empleo y para el crecimiento económico. Los estadounidenses con educación universitaria viven más tiempo y de manera más saludable. Algunos datos:

    • Entre 1990 y 2008, la esperanza de vida entre los estadounidenses con mayor y menor nivel educativo creció de  13 a 14 años entre los hombres y de 8 a 10 años entre las mujeres.
    • La educación es determinante para los factores de riesgo: Las personas con menos educación son más propensas a tener factores de riesgo, como el tabaquismo y la obesidad y presentan estilos de vida menos saludables. En 2011, un 27% de las personas sin un diploma de escuela secundaria referían ser fumadores, mientras que entre los licenciados sólo un 8% fumaban.
    • La prevalencia de la obesidad infantil aumentó en todo el país entre 1988-1994 y 2007-2010, pero las tendencias difieren por status educativo. En los hogares encabezados por un adulto con una licenciatura, la prevalencia de la obesidad entre las niñas aumentó del 5,4 % al 7,1 %, pero en hogares encabezados por un adulto sin un diploma de escuela secundaria aumentó de 11.3% a 22.3%.
    • Los estadounidenses con menos educación son más propensos a padecer enfermedades importantes (enfermedad cardíaca, diabetes, cáncer,  enfermedad pulmonar, etc.). En 2011 la prevalencia de la diabetes había alcanzado el 15% de los adultos sin educación secundaria, en comparación con el 7% entre los universitarios
Relación entre gradiente social y salud. Fuente: Ilustración del documento “Reducing heath inequity through a national plan of action”. Tone P. Torgersen, Norwegian Directorate of Health

La educación es importante para la salud, pero también el barrio en que uno vive, la comunidad, los transportes, etc. Invertir en educación permite salvar vidas a la vez que se reducen costes en la atención sanitaria, ya que las personas con mayor nivel educativo acceden a trabajos mejor remunerados, lo que a su vez conduce a mayores ingresos que permiten el acceso a alimentos sanos, hogares más seguros y mejor salud.

Además, las personas sanas son más productivas. Este no es un planteamiento nuevo. Podemos recordar aquí el Circulo Económico de la Enfermedad de Horwitz, que ya en 1960 vinculaba la enfermedad con el nivel económico.

Ciclo Económico de la Enfermedad de Horwitz

Según los autores del documento de 2010 “Propuesta de Políticas e Intervenciones para Reducir las Desigualdades de Salud en España”, un sistema educativo de calidad tiene un tremendo potencial para promover la salud (en general) y para reducir las desigualdades sociales en salud (en particular). La educación es también una vía para la movilidad social, permitiendo a las personas mejorar su posición socioeconómica. Incluso puede llegar a influir en el tamaño de la división social, aumentando la equidad social a través de la equiparación de los ingresos, condiciones sociales y recursos materiales y formativos de la población.

“La salud está inextricablemente unida a los progresos educativos, la calidad de vida y la productividad económica. La adquisición de conocimientos, valores, técnicas y costumbres relacionados con la salud permite a los niños aspirar a una vida sana y actuar como intermediarios para cambiar la situación sanitaria de sus comunidades”

 Hiroshi Nakajima, Director General de la OMS desde 1988 hasta 1998

 Fuentes:

Fuensanta Martínez Moreno. Enfermera. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública