Educación: Más importante para la Salud que nunca

A casi nadie se le escapa en la actualidad que Educación y Salud son procesos que van de la mano. La educación es, junto con la economía y la equidad, uno de los determinantes sociales más importantes de la salud y de esto hay evidencia desde hace tiempo.

Entre los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, recogidos en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas del año 2000 y dirigidos a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer, el objetivo número 2 establece metas e indicadores específicos destinados a lograr la enseñanza primaria universal, reconociendo la repercusión que tiene la educación en la salud de los individuos.

Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU
Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU

Grantham y McGregor  publicaron en 2007 una serie de artículos en la revista The Lancet en los que señalaban como las desigualdades sociales en los primeros años de vida inciden en la salud a posteriori, puesto que afectan al desarrollo en la primera infancia y al nivel educativo. Los niños y niñas que nacen en circunstancias de desfavorecimiento tienen mayores posibilidades de tener un peor rendimiento escolar y posteriormente, como adultos, obtener peores trabajos, con ingresos más bajos y tener más hijos, lo que viene acompañado de una menor capacidad de acción y decisión para proporcionarles una buena atención sanitaria, alimentación y estímulo, lo que contribuye a la transmisión intergeneracional de las condiciones desfavorables.

Recientemente, el Centro de Servicios Sociedad y Salud de la Universidad de Virginia ha publicado un estudio “Education: It Matters More to Health than Ever Before” en el que se presentan datos que indican como el nivel de educación de los estadounidenses predice su salud.

Según los autores, en la economía del conocimiento, la educación es clave para obtener un buen empleo y para el crecimiento económico. Los estadounidenses con educación universitaria viven más tiempo y de manera más saludable. Algunos datos:

    • Entre 1990 y 2008, la esperanza de vida entre los estadounidenses con mayor y menor nivel educativo creció de  13 a 14 años entre los hombres y de 8 a 10 años entre las mujeres.
    • La educación es determinante para los factores de riesgo: Las personas con menos educación son más propensas a tener factores de riesgo, como el tabaquismo y la obesidad y presentan estilos de vida menos saludables. En 2011, un 27% de las personas sin un diploma de escuela secundaria referían ser fumadores, mientras que entre los licenciados sólo un 8% fumaban.
    • La prevalencia de la obesidad infantil aumentó en todo el país entre 1988-1994 y 2007-2010, pero las tendencias difieren por status educativo. En los hogares encabezados por un adulto con una licenciatura, la prevalencia de la obesidad entre las niñas aumentó del 5,4 % al 7,1 %, pero en hogares encabezados por un adulto sin un diploma de escuela secundaria aumentó de 11.3% a 22.3%.
    • Los estadounidenses con menos educación son más propensos a padecer enfermedades importantes (enfermedad cardíaca, diabetes, cáncer,  enfermedad pulmonar, etc.). En 2011 la prevalencia de la diabetes había alcanzado el 15% de los adultos sin educación secundaria, en comparación con el 7% entre los universitarios
Relación entre gradiente social y salud. Fuente: Ilustración del documento “Reducing heath inequity through a national plan of action”. Tone P. Torgersen, Norwegian Directorate of Health

La educación es importante para la salud, pero también el barrio en que uno vive, la comunidad, los transportes, etc. Invertir en educación permite salvar vidas a la vez que se reducen costes en la atención sanitaria, ya que las personas con mayor nivel educativo acceden a trabajos mejor remunerados, lo que a su vez conduce a mayores ingresos que permiten el acceso a alimentos sanos, hogares más seguros y mejor salud.

Además, las personas sanas son más productivas. Este no es un planteamiento nuevo. Podemos recordar aquí el Circulo Económico de la Enfermedad de Horwitz, que ya en 1960 vinculaba la enfermedad con el nivel económico.

Ciclo Económico de la Enfermedad de Horwitz

Según los autores del documento de 2010 “Propuesta de Políticas e Intervenciones para Reducir las Desigualdades de Salud en España”, un sistema educativo de calidad tiene un tremendo potencial para promover la salud (en general) y para reducir las desigualdades sociales en salud (en particular). La educación es también una vía para la movilidad social, permitiendo a las personas mejorar su posición socioeconómica. Incluso puede llegar a influir en el tamaño de la división social, aumentando la equidad social a través de la equiparación de los ingresos, condiciones sociales y recursos materiales y formativos de la población.

“La salud está inextricablemente unida a los progresos educativos, la calidad de vida y la productividad económica. La adquisición de conocimientos, valores, técnicas y costumbres relacionados con la salud permite a los niños aspirar a una vida sana y actuar como intermediarios para cambiar la situación sanitaria de sus comunidades”

 Hiroshi Nakajima, Director General de la OMS desde 1988 hasta 1998

 Fuentes:

Fuensanta Martínez Moreno. Enfermera. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública

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