Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular

Hoy, 14 de marzo, se celebra el Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular con el objetivo de poner en conocimiento de la población los principales factores de riesgo implicados en la aparición de las enfermedades cardiovasculares y promocionar las medidas de salud y estilos de vida encaminados a evitarlos o reducirlos.

Clásicamente,  los principales  factores de riesgo a evitar han sido el tabaquismo, el aumento del colesterol, la hipertensión, la diabetes sin control, la obesidad y el sedentarismo; sin embargo, diferentes sociedades científicas alertan  de la importante contribución que suponen otros factores menos conocidos como  la apnea del sueño, el estrés, la contaminación, el consumo de drogas y la presencia de enfermedad cardiorenal.

La Organización Mundial de la Salud recuerda que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en todo el mundo y que el 80% de las muertes prematuras que ocasiona este conjunto de enfermedades se podrían evitar siguiendo un estilo de vida saludable que conlleve la reducción de los factores de riesgo mencionados.

Las medidas preventivas recomendadas para reducir el riesgo de padecer una  enfermedad cardiovascular son principalmente:

  • Evitar el tabaquismo activo o pasivo
  • Evitar la obesidad y sobrepeso
  • Mantener una dieta sana y equilibrada
  • Realizar ejercicio físico a diario
  • Llevar un control adecuado de las enfermedades crónicas, como la hipertensión, diabetes e hipercolesterolemia

Para mas información consulte:

Entrada realizada por Inmaculada Castro Rodríguez. Medico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social.

2 pensamientos en “Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular

  1. Como docente e investigador desde hace ya varios años, considero que las intervenciones para prevenir las enfermedades cardiovasculares en niños y adolescentes, deberían centrarse en la actividad física (con un volumen e intensidad adecuados, divertidas y adaptadas a sus niveles, entre otras). El niño necesita moverse, es un refuerzo positivo cuando éste es divertido (no analítico como algunos programas). La restricción de alimentos o formas diferentes de cocinarlos suelen entenderlo como algo negativo y en la mayoría de los casos, no son ellos quienes cocinan, sino sus padres, por lo que los programas de intervención deberían ir centrados a los padres, no a los niños. Y además, en numerosas ocasiones, en familias con niños obesos, los padres y resto de la familia comen diferente (“el niño obeso no puede comer de esto o de lo otro”), lo que termina por hundir el autoestima del niño. La solución pasa por realizar actividad física adecuada y dirigida por profesionales que controlan todo tipo de contingencias educativas e integrándolos en sesiones de actividad física con sus propios amigos y compañeros de clase, no discriminándolos con programas solo para niños con sobrepeso u obesidad: aumentar el número de horas de actividad física escolar (no extraescolar), es decir, la Educación Física.
    Esta es mi honesta y humilde opinión.
    Ardoy DN (PhD)

    • Efectivamente, es importante realizar intervenciones para que los niños, niñas y adolescentes adopten un estilo de vida activo, como también promover la adquisición de hábitos alimentarios saludables, centrados en el desarrollo de competencias como comprar, preparar alimentos, interpretar la información sobre la alimentación, manipulación y consumo de alimentos, etc. La realización de actividad física diariamente y una alimentación equilibrada y normocalórica son dos factores relacionados que previenen enfermedades en el futuro.
      La escuela es un lugar adecuado para realizar intervenciones eficaces de promoción y educación para la salud siempre y cuando estas se desarrollen en colaboración con otros organismos y escenarios que determinan los hábitos o estilos de vida de los escolares (familia, comunidad, etc.). Es importante que la escuela establezca relaciones con la familia para dar continuidad en el entorno familiar al trabajo realizado y que en este se adopten comportamientos saludables sobre actividad física y alimentación.
      Por otra parte, el entorno comunitario debe ofrecer espacios e instalaciones para realizar actividades deportivas o lúdicas en horario no escolar.
      Según la evidencia científica disponible, es efectivo desarrollar actividades y fomentar entornos que favorezcan y promuevan la adopción por parte del alumnado de una alimentación saludable y el desarrollo y mantenimiento de una actividad física regular, dentro y fuera del centro escolar, además de incluir los contenidos educativos relacionados con la alimentación saludable y la actividad física en el marco del Proyecto del Centro.
      Fuente: Promoción y educación para la salud en la escuela: base en la evidencia de efectividad. En: Guía para las administraciones educativas y sanitarias: criterios de calidad para el desarrollo de proyectos y actuaciones de promoción y educación para la salud en el sistema educativo [Internet]. Madrid: Ministerio de Educación, Política Social y Deporte; 2008. p.13-56 [Fecha de consulta: 21 de marzo 2014]. Disponible en http://www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/promocion/saludJovenes/docs/criteriosCalidad2MSC_MEC.pdf