Adolescencia y obesidad

Recientemente, coincidiendo en nuestro país con la celebración del Día Nacional de la Nutrición (28 de mayo), la prestigiosa revista científica The Lancet ha publicado un artículo señalando el alarmante aumento de las cifras de obesidad  y sobrepeso en adultos y, sobre todo, en niños y adolescentes.

En el artículo El aumento a nivel mundial, regional y nacional del sobrepeso y la obesidad en adultos entre 1980 y 2013: un análisis sistemático para el estudio del peso como enfermedad global en 2013 se dice que el número de personas con sobrepeso y/u obesidad ha aumentado a nivel mundial. También se muestra que más del 22% de las chicas y más del 24% de los chicos pertenecientes a países desarrollados tienen  sobrepeso y obesidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es el quinto factor de riesgo de defunción en el mundo y una de las causas más importantes de la aparición de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cardiopatías isquémicas y algunos cánceres.

En la actualidad supone un grave problema de salud pública, “la epidemia del siglo XXI”, cuya aparición en la infancia y adolescencia influye en gran medida en el desarrollo de otras enfermedades en la edad adulta.

Las causas de la obesidad en la adolescencia pueden ser de carácter genético (derivadas de problemas de salud como el hipotiroidismo) o estar relacionadas con inadecuados estilos de vida, como el sedentarismo y hábitos de alimentación no saludables. El consumo de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y azúcares pero pobres en minerales y nutrientes, así como una disminución de la actividad física, conlleva a un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas, teniendo como consecuencia la aparición de enfermedades crónicas como el sobrepeso y la obesidad.

La  OMS también indica que  la alta prevalencia de obesidad infantil y juvenil esta relacionada con “el desarrollo social y económico y con las políticas en materia de agricultura, transportes, planificación urbana, medio ambiente, educación y procesamiento, distribución y comercialización de los alimentos”. Es por esto que se considera un problema social que requiere “un enfoque poblacional, multidisciplinar y multisectorial, adaptado a las circunstancias culturales”

En nuestro país, el estudio, publicado en 2012, “Conductas relacionadas con la salud y el desarrollo de los adolescentes españoles: resumen del estudio Health Behaviour in School-aged Children (HBSC-2010)” que investiga las conductas y estilos de vida de chicos y chicas de 11 a 18 años, muestra que el 14,2% de adolescentes tienen sobrepeso, mientras que el 2,8% presenta obesidad. El porcentaje de sobrepeso y obesidad es mayor en los chicos (17,5% y 3,6%  respectivamente) que en las chicas (11% y 2%).

Índice de sobrepeso y obesidad en chicos y chicas de todas las edades

Índice de sobrepeso y obesidad en función de la capacidad adquisitiva familiar

Este estudio también muestra el aspecto social de la obesidad, ya que son los adolescentes pertenecientes a familias con menor poder adquisitivo los que presentan mayor índice de sobrepeso y obesidad.

Los niños y adolescentes no eligen el entorno en el que viven y se desarrollan, ni los alimentos que consumen. Los entornos donde los adolescentes crecen, viven, se socializan, debe ser adecuados y proporcionar recursos para que los jóvenes adopten estilos de vida saludables y adquieran autonomía respecto a la salud.

Uno de los principales entornos para la adquisición y mantenimiento de conductas saludables tanto en alimentación como en actividad física, es el entorno familiar. Establecer, desde la infancia, hábitos alimentarios y de actividad física adecuados es un paso importante para que se mantengan en la adolescencia.

Además, la adopción de un estilo de vida activo, además de reducir los factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas como el sobrepeso y la obesidad, también tiene otros beneficios sobre la salud como el aumento de la autoestima, el rendimiento escolar y el bienestar social y cognitivo, tan importantes en esta etapa del desarrollo.

Son muchas instituciones que están realizando intervenciones de promoción y educación para la salud con el fin de promover la adquisición de estilos de vida saludables y cambiar conductas no saludables.

Algunas acciones efectivas que benefician el cambio de estilo de vida son:

  • Fomentar la elaboración de menús basados en la “dieta mediterránea”.
  • Cambios en las políticas actuales que disminuyan las desigualdades sociales.
  • Planificar y desarrollar actividades de educación para la salud integradas en los centros docentes, incluyendo la participación de las familias y la colaboración de los servicios de salud y la comunidad.
  • Comprometer a la industria alimentaria a reducir el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos elaborados para proporcionar alimentos sanos y nutritivos a los ciudadanos

Ante la preocupación por el incremento del sobrepeso y obesidad, en la 67ª Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud celebrada el pasado mayo, se ha puesto en marcha una comisión internacional destinada a luchar contra la obesidad infantil en el mundo. La Comisión trabajará durante un año en la búsqueda y propuesta de estrategias efectivas para combatir este problema en todo el mundo. En la Asamblea del próximo año presentarán los resultados obtenidos.

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Fuentes:

Entrada realizada por Francisca Luna, enfermera. Técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Consejería de Sanidad y Política Social. Programa de Prevención del Cáncer de Mama

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