Día Internacional de la Solidaridad

Fuente: tiching blog: El Blog de Educación y TIC

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) eligió, a finales del año 2000, el 31 de agosto como el Día Internacional de la Solidaridad, en recuerdo del aniversario de la fundación del movimiento “Solidarnosc”, creado por Lech Walesa, premio Nobel de la Paz en 1983.

El motivo de la elección de este día es para resaltar la solidaridad como un valor fundamental para promover la paz y combatir la injusticia entre las naciones, los pueblos y las personas (Declaración del Milenio de las Naciones Unidas-15 de noviembre 2000).

En la Declaración, se señala que los problemas mundiales deben abordarse de manera que los costos y las cargas se distribuyan con ecuanimidad, conforme a los principios fundamentales de la equidad y la justicia social y que los que sufren o los que menos se benefician merecen la ayuda de los más favorecidos.

En la actualidad, vivimos un periodo de grandes diferencias entre los ricos y los pobres, donde la crisis económica ha actuado como catalizador, provocando una fuerte tensión en el mismo sistema sanitario. Europa, y por tanto España, tiene un sistema sanitario basado en la solidaridad, donde el derecho a recibir atención sanitaria es según necesidad, no según capacidad de pago. Pero Europa es una isla en un sistema económico globalizado, y la grave crisis económica ha puesto de manifiesto que este sistema solidario también tiene un coste económico cada vez más difícil de mantener o soportar.

Nuestro sistema sanitario tiene por objeto la mejora de la salud, y el Estado es responsable. Pero si los gastos superan nuestra capacidad productiva, la solidaridad se manifiesta no por un recorte indiscriminado de los servicios, sino por un necesario reajuste para que el gasto sea sostenible. En colaboración con los profesionales sanitarios la administración tendrá que aumentar la productividad, mejorar la gestión, priorizar gastos y evitarlos, con medidas educativas y preventivas. Los cambios demográficos de nuestra población cada vez más envejecida, provocará un mayor gasto sanitario, lo que inducirá a más medidas solidarias para que el sistema sea sostenible dentro de sus posibilidades.

Es cierto que en tiempos de crisis económica, cabe la tentación de hacer “rebajas” indiscriminadas en el sistema sanitario pero sería una reacción insolidaria. A nivel individual y social debemos aprender a compartir más, mejor y gastar con racionalidad.

Una solidaridad bien entendida se acompaña de equidad, del mantenimiento de la relación coste-efectividad, de más tolerancia y de más compasión.

Enlaces de interés:

Entrada realizada por Pepa Ballester Blasco, enfermera. Programa de Información y Educación Sanitaria sobre Sida. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública.

Los comentarios están cerrados.