Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención de la Enfermedad del Sistema Nacional de Salud

España se caracteriza por tener una esperanza de vida de las más altas del mundo (82,1 años: 85 en mujeres y 79,2 en hombres). Sin embargo, al analizar la esperanza de vida con buena salud (61,5 años en hombres y 59,4 en mujeres) los datos no son tan alentadores. Esta situación, junto a la bajada de natalidad, provoca que la población española cada vez esté más envejecida.

Además, si analizamos la esperanza de vida con buena salud en personas mayores de 65 años (9,2 años en hombres y 8,63 en mujeres), podemos observar que la población aumenta su edad pero no lo está haciéndolo con buena salud, lo cual genera gran carga de enfermedad al sistema sanitario.

En la región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades crónicas suponen el 86% de las muertes y el 77% de la carga de enfermedad. En nuestro entorno, según datos de la Encuesta Nacional de Salud del 2011, el 46,9% de las mujeres y el 37,8% de los hombres presentan alguna enfermedad crónica.

Las principales causas de enfermedad crónica (enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedad respiratoria crónica) tienen unos factores de riesgos (tabaquismo, dieta desequilibrada, inactividad física y abuso de alcohol) y unos determinantes de la salud comunes.

AVADs atribuidos a factores de riesgo. Europa occidental 2010. (OMS)

AVADs: Años de vida ajustados por discapacidad. El AVAD es una herramienta alternativa que surgió a principios de los años 90 para cuantificar la carga de la enfermedad. Los AVAD suman los años de vida perdidos (AVP) debido a la mortalidad prematura y los años perdidos por enfermedad/discapacidad (APD).

Todo esto, refleja la necesidad de establecer medidas que den respuesta a una población envejecida y con problemas de salud crónicos. Esta situación es uno de los principales retos a nivel europeo actualmente, por ello se han puesto en marcha numerosas iniciativas dirigidas a fomentar el Envejecimiento Activo y Saludable y a controlar las Enfermedades Crónicas No Transmisibles tanto en la Unión Europea, como por parte de la OMS. Sin duda, la mejor forma de abordar esta problemática es haciéndolo de manera integradora y multisectorial.

 En nuestro país, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad lidera la puesta en marcha de la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en Sistema Nacional de Salud (SNS), en la que nos vamos a centrar en esta “entrada”.

Desde la Carta de Ottawa (1986), los expertos en salud pública y promoción de salud están insistiendo en la necesidad de realizar un cambio en el sistema sanitario que lo reoriente hacia la promoción de la salud y el fomento de los estilos de vida saludables y que no se centre exclusivamente en tratar adecuadamente las enfermedades. Además promueven el trabajo multisectorial y multidisciplinar, que contemple la participación comunitaria y el fomento de entornos promotores de la salud y que incorpore la perspectiva de equidad y de género.

Sin embargo, un reciente artículo del Informe SESPAS 2014, publicado en Gaceta Sanitaria, que analiza el desarrollo de la Promoción de la Salud en tiempos de Crisis desde el punto de vista de profesionales de la salud refiere que “Entre 2006 y 2012 no se detectan grandes cambios en estilos de vida, salvo un descenso en el consumo habitual de alcohol, siendo elevado el consumo de riesgo”. Y en este sentido se considera “que las intervenciones de promoción de la salud tienen potencial para mitigar los efectos de la crisis, y que son grupos prioritarios la infancia, las personas desempleadas y otros grupos vulnerables”. Los expertos refieren que “Son intervenciones prioritarias las actividades comunitarias en colaboración con ayuntamientos y otros sectores, la abogacía y la promoción de la salud mental” .

La Estrategia Nacional de Promoción de Salud y Prevención de la Enfermedad en el SNS  aprobada en diciembre de 2013 por el Consejo Interterritorial del SNS, nace en el marco de la Estrategia de Abordaje a la Cronicidad, para dar respuesta a los retos que anteriormente hemos comentado. Su finalidad es promover la salud, ganar años de vida en buena salud y libre de discapacidad, prevenir enfermedades, así como proteger a la población de lesiones. Para ello, la Estrategia se basa en criterios efectividad para conseguir los mejores resultados: aplicar intervenciones a lo largo de todo el “curso de vida” y teniendo en cuenta el ciclo vital,  realizar un abordaje por entornos, con un punto de vista poblacional, desde una perceptiva positiva de la salud y un enfoque integral y multisectorial.

En esta primera fase la Estrategia ha priorizado dos colectivos por su vulnerabilidad, la población infantil y la población adulta mayor de 50 años. Su puesta en marcha se realizará conjuntamente, y de manera coordinada, entre los entornos Comunitario, Sanitario y Educativo. Se centra en desarrollar intervenciones dirigidas a controlar los principales factores de riesgo, incidiendo en los siguientes estilos de vida: actividad física, alimentación, consumo de tabaco, consumo de riesgo de alcohol, así como fomentar el bienestar emocional y la seguridad en el entorno.

El objetivo general es fomentar la salud y el bienestar de la población promoviendo los estilos de vida saludables y potenciando la seguridad, con intención de aumentar 2 años la esperanza de vida en buena salud en 2020. Y para ello se rige de los siguientes principios rectores: Integralidad, Evidencia, Participación, Eficiencia-Sostenibilidad, Evaluación, Salud en Todas las Políticas y Equidad.

Entre las acciones que propone para su desarrollo se encuentran la incorporación de intervenciones dirigidas a proporcionar consejos integrales en estilos de vida en la Carterade Servicio del SNS; el fomento de la colaboración entre las estructuras de salud pública y las de atención primaria; el desarrollo de un plan de capacitación para profesionales de la salud on-line; la facilitación de información a la población a través de las nuevas tecnologías (plataforma Web), así como generar alianzas a nivel comunitario con las entidades locales, con el entorno educativo y con el sector deportivo.

En definiva, esta Estrategia es una buena oportunidad  para integrar y coordinar los esfuerzos de promoción de salud y de prevención entre todos los niveles, sectores y actores implicados. También supone un nuevo impulso en la reorientación del SNS hacia la promoción de la salud.

Entrada realizada por Adelaida Lozano Polo, enfermera, técnica en salud pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia.

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