Menores con VIH en el medio educativo

Aún cuando en nuestro país todas las personas infectadas por el virus del Sida tienen acceso a los tratamientos antirretrovirales, que frenan el avance de la enfermedad, es inevitable el hecho de que existan un número indeterminado de niños y niñas en edad escolar que son portadores de este virus, siendo esperable que este número se incremente durante los próximos años.

Puesto que somos conscientes de que todos los miembros de la sociedad tenemos una responsabilidad en el afrontamiento a la problemática que puede acompañar a esta realidad, este año queremos aprovechar la celebración del Día Mundial contra el Sida el 1 de diciembre, para ofrecer información sobre algunas cuestiones relacionadas con este hecho que podrían generar incertidumbre o perjuicio en alguno de los sectores que integran la comunidad educativa.

NO EXISTE EVIDENCIA CIENTÍFICA DE QUE EL VIH PUEDA SER TRANSMITIDO A TRAVÉS DEL CONTACTO SOCIAL NORMAL compartiendo los lavabos y sanitarios, vasos, cubiertos, o viviendo en la misma casa. No se transmite a través de saliva, sudor o lágrimas ni por toses o estornudos. Tampoco por contacto con juguetes, ropas, arena, agua, etc… que hayan sido utilizadas por una persona portadora. No se ha registrado ningún caso de transmisión del VIH por el contacto diario; por ejemplo: por cortes, o mordiscos, o en la escuela, o en el grupo de juego… y tampoco se ha documentado ningún caso de transmisión de la infección en el medio educativo.

EL ÚNICO RIESGO POSIBLE PARA OTROS NIÑOS Y ADULTOS, POR PARTE DE UN NIÑO PORTADOR DEL VIH, SERÍA EL QUE SU SANGRE LLEGARA AL TORRENTE SANGUÍNEO DE OTRA PERSONA POR VÍA DE ALGUNA HERIDA O LESIÓN, EN LA PIEL O MUCOSAS.

Los expertos médicos consideran que este riesgo es remoto. En realidad, estudios intensivos de familias, incluyendo niños, que han cuidado y vivido con una persona con Sida muestran que nadie ha contraído el virus por contacto casual.

Por otro lado, aun asumiendo que este riesgo exista, éste sería muchísimo menor que el de sufrir un accidente grave en la escuela, de tráfico, etc… Riesgos que se asumen sin ningún problema.

 MEDIDAS A TOMAR PARA PREVENIR LA INFECCIÓN POR EL VIH.

“No existen precauciones nuevas para prevenir el Sida, son precauciones higiénicas rutinarias para prevenir las infecciones en general”.

Las normas higiénico-sanitarias a seguir en este marco son las habituales que se deberían seguir, en general, para asegurar la higiene y la correcta prevención de otras enfermedades, más comunes y más fácilmente transmisibles.

 

Por tanto, todo centro docente debería seguir estas recomendaciones, independientemente de la presencia o no de una persona infectada en el mismo.
 
No hay evidencia de que la saliva, orina, heces o vómitos sean infecciosos, así que no hay que preocuparse de que los niños y niñas compartan tazas, chupetes, juguetes, tosan o estornuden, compartan lavabos, instrumentos musicales, etc.

Sin embargo, otros virus sí podrían transmitirse por estas vías, por lo que en todas estas situaciones deberán observarse las normas higiénico-sanitarias habituales para prevenir cualquier infección (Educación para la salud en enseñanza secundaria: SIDA. Guía del educador. Páginas 152 y 153)

En casos especiales, de disminuidos mentales, niños o niñas con comportamientos agresivos, o con alteraciones neurológicas, etc., se valorará cada situación concreta.

 EL VIH ES UN VIRUS FRÁGIL QUE NO SOBREVIVE MUCHO TIEMPO FUERA DEL ORGANISMO, Y ES FÁCILMENTE DESTRUIDO POR EL CALOR, DETERGENTES O LEJÍA

LO PRINCIPAL A RECORDAR ES EVITAR EL CONTACTO CON SANGRE

Es importante tener presente que la Constitución Española y la Ley Orgánica 8/2013 para la mejora de la calidad educativa (LOMCE) hacen referencia respectivamente a los derechos individuales de las personas.

Por otro lado, existen unos Principios para el Tratamiento de la Problemática del Sida en lo que afecta a la Comunidad Educativa (alumnos, padres, profesores…) como son:

“Estar infectado por el VIH no constituye motivo de cese en el puesto de trabajo o de suspensión de la asistencia al centro docente.

Al contrario que otras infecciones, la relacionada con el VIH/sida no supone riesgo de infección en las interacciones normales que se producen en el medio escolar y, por otra parte, la persona infectada puede perfectamente desempeñar su puesto de trabajo o asistir a clase, mientras no exista contraindicación médica”.

“El derecho a la intimidad debe preservarse. La decisión de informar a los miembros del equipo docente, la administración o cualquier otra institución relacionada acerca de la situación personal respecto al VIH/sida compete únicamente al interesado o a sus representantes legales”.

“Las pruebas de detección del VIH son innecesarias y no deben exigirse para el desempeño de un empleo o la asistencia a clase”.

 “Los miembros de la comunidad educativa no tienen obligación de informar a ninguno de los estamentos relacionados con el centro docente de su situación respecto al VIH/sida.”   

No se gana nada sabiendo si un niño o niña es seropositivo. La confidencialidad es necesaria ya que no hay riesgos para otros compañeros o adultos si se utilizan las precauciones higiénicas habituales. Además de los beneficios que supone la plena integración escolar de estos menores.

La identificación del problema en determinadas personas puede darnos una falsa sensación de seguridad, pero no es así como evitaremos el problema, sino enfrentándonos a él, asumiendo que está presente en nuestra sociedad, y aprendiendo a convivir con la infección.

Enlaces de interés:

Guía de práctica clínica para el abordaje integral del adolescente con infección por el VIH. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo; 2008

Convención sobre los derechos del niño. UNICEF

Ley orgánica 8/2013 para la mejora de la calidad educativa (LOMCE)

Entrada realizada por Pepa Ballester, enfermera. Programa de Información y Educación Sanitaria sobre Sida. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública.

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