Tabaquismo y políticas de Salud Pública con perspectiva de equidad

Hace unas semanas realizamos una entrada sobre Consecuencias del Tabaquismo en la Salud: actualización de las evidencias científicas, en la que os presentamos el último informe del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU sobre los devastadores efectos perjudiciales del consumo de tabaco. En este sentido, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC) ha publicado un material en el que se resume de manera comprensible estos efectos y propone acciones para frenar esta epidemia cuyo nombre es “Hagamos que la próxima generación esté libre de tabaco”.

Por otra parte, acaba de publicarse otro estudio en el prestigioso The New England Journal of Medicine en el que se concluye que hay un exceso de mortalidad del 17% entre personas fumadoras que se explica a consecuencia de otras patologías no identificadas a día de hoy como causadas por el tabaquismo. Es decir, que tal y como refleja un artículo de El Mundoel tabaco es más mortífero de lo que creíamos dado que la lista de consecuencias del tabaquismo podría seguir incrementándose.

A la luz de estos datos, está claro que es preciso potenciar las políticas de control de tabaquismo propuestas por el Convenio Marco de la OMS para el control del Tabaco  y por la Estrategia MPOWER. Eso si, si queremos acceder a la población más vulnerable y reducir las inequidades en salud, las políticas, estrategias, intervenciones, programas, etc… han de aplicarse con perspectiva de equidad y de género.

 En este sentido la OMS de la Región Europea publicó un informe sobre las inequidadesTabacco and inequities relacionadas con el tabaquismo que nos puede servir de guía a la hora de implementar estas políticas. En él se hace mención de la necesidad de adaptar las políticas e intervenciones a los grupos desfavorecidos de manera específica, y  se destaca que el aumento del precio del tabaco, a través de los impuestos, es la intervención más prometedora para reducir las desigualdades sociales en relación al tabaco. Este aumento del precio debe ser acompañado con el apoyo para dejar de fumar en grupos sociales de bajos ingresos. Otras políticas de control del tabaquismo que se consideran especialmente eficaces en población de bajos ingresos son:

  • Prohibición de la comercialización a menores
  • Intervenciones especificas en la comunidad desfavorecida
  • Garantizar la terapia sustitutiva de nicotina de manera gratuita
  • Proporcionar asesoramiento/ consejo para dejar de fumar.

Por su parte, la Comisión Europea ha publicado otro informe que recopila buenas prácticas para reducir las inequidades en salud relacionadas con el tabaquismo “Identifying best practice in actions on tobacco smoking to reduce health inequiqualities que concluye:

  1. Los planes y políticas de control del tabaquismo han de incorporar medidas dirigidas a las necesidades específicas de la población local y abordar los determinantes de la salud. Además han de incluir intervenciones específicas para los diferentes grupos sociodemográficos.
  2. Han de reducirse las barreras de acceso a los servicios de ayuda para dejar de fumar bien sean económicas, geográficas o culturales.
  3. Se han de incrementar los impuestos y el precio del tabaco.
  4. Las “Campañas” de prevención han de diseñarse pensando en grupos de población de un nivel social bajo, siendo más efectivas a través de la TV que en los medios escritos y si tienen un impacto emocional fuerte.

Por último, destacar que recientemente, en diciembre de 2014, se presentó en el Parlamento Europeo el proyecto  SILNE: Smoking Inequalities – Learning from Natural Experiments, cuya finalidad es generar nuevas evidencias sobre la eficacia de las estrategias que reducen las desigualdades sociales en relación al tabaquismo.

En definitiva, en la epidemia del tabaquismo todavía nos queda mucho camino por andar para conseguir frenarla, siendo de especial relevancia las políticas de salud pública con perspectiva de equidad que reduzcan el acceso al tabaco, aumenten los conocimientos sobre sus efectos en la población, limiten la exposición al humo de tabaco, incrementen el precio y favorezcan la deshabituación tabáquica, especialmente en la población vulnerable.

Entrada realizada por Adelaida Lozano Polo, enfermera y Máster en salud pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Dirección General de Salud Pública y Drogodependencias de la Consejería de Sanidad y Política Social.

Fuentes Bibliográficas:

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