Violencia de género y educación

El próximo 25 de Noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, auspiciado por la ONU y dirigido a sensibilizar a la sociedad sobre el problema que supone la violencia contra la mujer. Con motivo de la celebración de este día, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, ha puesto en marcha una campaña de sensibilización con la finalidad de erradicar la violencia de género con la implicación de toda la sociedad.

La educación es una pieza necesaria en la prevención de la violencia contra la mujer, pero antes debemos definir claramente algunos términos, definir un marco teórico sobre el que trabajar y tener identificados los factores de riesgo para el desarrollo del acto violento contra la mujer.

En primer lugar, hemos de hacer distinción entre sexo y género. Por sexo hacemos referencia, únicamente, a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Por el contrario, por género se quiere hacer referencia a los valores sociales, los roles, los comportamientos y los atributos que se conciben son los adecuados o los esperados por ser de un sexo o del otro, que se cimentan en una distribución desigual de poder. El género es un constructo, una elaboración conceptual y, como tal, dependiente de la sociedad y de la cultura en la que se vive. Por tanto, su significado varía entre sociedades, culturas y creencias religiosas, de tal forma que refleja las normas sociales en las que estas se desarrollan.

En el Acta de fundación del Protocolo por los Derechos Humanos y de la Mujer en África, la violencia contra la mujer se definió de una forma amplia como todos los actos que causan o, potencialmente, pueden causar un daño físico, sexual, psicológico o económico, e incluye la imposición de restricciones arbitrarias o la privación de las libertades fundamentales en la vida pública o privada y en situaciones de paz o de guerra.

La violencia contra la mujer, no es sólo una violación de los derechos humanos fundamentales sino, también, un problema global de Salud Pública y clínico de proporciones epidémicas. La violencia afecta la salud y el bienestar de las mujeres, sus hijos y entorno familiar con grandes costes sociales y económicos. 

 Para analizar la violencia contra la mujer, es necesario enfocar también el tema de la masculinidad. Ser hombre, conlleva, hasta cierto punto, mostrar actos convincentes de virilidad. Estos actos están modulados por factores socioeconómicos, educacionales y culturales.  El marco  teórico en el que moverse está enraizado en la desigual distribución de poder en la que se establece la relación entre géneros, por lo que cualquier medida de prevención se ha de asentar tanto, en el empoderamiento e incremento de autonomía de la mujer, como en una reconducción de los valores que implica la masculinidad.

En la literatura se han identificado factores asociados a la aparición del acto violento sobre la mujer, factores como son la multiplicidad de parejas sexuales, el consumo de prostitución, los antecedentes de disputas y pelea entre hombres, el abuso de sustancias, las creencias de desigualdad entre géneros, conductas de control, factores psicológicos (como baja empatía, depresión y rasgos psicóticos o antisociales), las experiencias previas de abuso (haber sido objeto de abuso físico o sexual previo) y, finalmente, la pobreza y la exclusión social. En algunos de estos factores subyace una masculinidad basada en valores de dominación.

En cuanto a las medidas de prevención, hemos de tener presente que la violencia contra la mujer es un problema complejo y que, como tal, en su prevención se requiere la acción conjunta y coordinada de múltiples disciplinas y su aplicación en ámbitos diferentes.

En este proceso, la educación  juega un papel primordial:

  • por la escuela pasan todos los individuos de la sociedad y
  • es la única medida que ha demostrado que puede hacer reescalar el estatus socioeconómico y educativo en el que se nace.

Acceso a la GUIA

El pilar en el que han de basar las acciones preventivas en el ámbito educativo es la coeducación, es decir, la educación por igual entre sexos, que permite el desarrollo personal, profesional y de valores del individuo sin distinción por sexo. En la web podemos encontrar guías, como la que pública el Instituto de la Mujer, mientras que en la web Educar en Igualdad, se pueden encontrar multitud de materiales didácticos que podrían ser útiles al profesional docente.

Bibliografía

Mary Ellsberg et al. Prevention of violence against women and girls: what evidence say? The Lancet. 2015; 385: 1555 – 66.

Douglas Schrock, Michael Schswalbe. Men, Masculinity and Manhood Acts. Annu. Rev. Sociol. 2009; 35: 277 – 95.

Rachel Jewkes, Michael Flood, James Lang. From work with men and boys to chanes of social norms and reduction of inequities in gender relations: a conceptual shift in prevention of violence against women and girls. The Lancet. 2015; 385: 1580 – 89.

Instituto de la Mujer. Guia de Coeducación.

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Web Educar en Igualdad

Entrada realizada por Jesús Humberto Goméz, médico residente de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Unidad Docente de Medicina Preventiva de Murcia.

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