Objetivos de Desarrollo Sostenible: por una salud global e integral en un mundo con equidad

El 1 de enero de 2016 entró en vigor la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible aprobada por Naciones Unidas, para dar respuesta a los retos actuales a nivel mundial. Se han establecido 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con la finalidad de poner fin a la pobreza, reducir las desigualdades, luchar contra el cambio climático y promover el desarrollo social.

Se define Desarrollo Sostenible como el “desarrollo capaz de satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, para satisfacer sus propias necesidades”. Para conseguir este fin se exigen esfuerzos concertados en sus distintas formas (colaboración intersectorial, alianzas, trabajo en red,…) para construir un futuro, tanto para las personas como para el propio planeta, inclusivo, es decir, que se adapte a las necesidades de cada persona, cada entorno o sociedad en su conjunto sin ningún tipo de discriminación; sostenible y resiliente o capaz superar situaciones adversas saliendo reforzadas de ellas. Tres son los elementos básicos sobre los que intervenir: el crecimiento económico, la inclusión social y el medio ambiente, teniendo en cuenta que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones es una condición indispensable.

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible queremos destacar por su relación con la Promoción de la Salud los siguientes; sin olvidar que hay cuestiones que son pre-requisitos para la salud, como son la paz y la justicia:

  • Objetivo 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible. Es decir incluye cuestiones relacionadas con la alimentación saludable.

Día Mundial del Sida 2016: #PrevenciónVIH

“Todas las personas adultas debemos hacernos la “prueba del sida” al menos una vez”

Esto es lo que recomienda actualmente el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Esta recomendación está basada en el hecho de que aproximadamente la mitad de las personas que se diagnostican de Sida en la actualidad, nunca se había hecho la prueba de VIH.

Si se hubieran hecho la prueba de VIH a tiempo, habrían podido tomar los medicamentos que evitan el desarrollo o avance de la enfermedad.

Algunas personas no se hacen la prueba de VIH por miedo a la enfermedad, sin saber que el tratamiento precoz es enormemente efectivo y muy poco tóxico (al contrario que los primeros medicamentos antiretrovirales que aparecieron a inicios de los años 90, muy tóxicos y que perdían su efecto al cabo del tiempo). Tampoco saben que en España hay muchos miles de pacientes con VIH tomando su medicación, que hacen una vida completamente normal, y que nunca llegarán a desarrollar el sida y que, muy probablemente, hubieran evitado que apareciera esta grave enfermedad.

Otras personas no se hacen la prueba de VIH porque no son conscientes de haberse puesto en riesgo (Se entiende por riesgo  mantener una relación sexual sin preservativo con alguien que pueda haberse infectado, probablemente sin saberlo tampoco). El VIH no da ningún signo ni síntoma durante muchos años. Las personas que han adquirido la infección y no lo saben pueden transmitirla a otras personas, siendo responsables de la mayoría de las nuevas infecciones.

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