Salud Sexual, ¿de qué hablamos?

Estamos acostumbrados a ver los libros de anatomía separados por órganos, segmentos del cuerpo o sistemas. Quizás esto nos ha generado un concepto fragmentado del ser humano. Como si sus partes funcionaran por separado.

Nada mas lejos de la realidad. Somos un todo en constante interacción: fluidos, señales eléctricas, emociones, músculos, movimiento y reposo; todo fluyendo en una dirección dentro de ese continuo entre la salud y la falta de la misma.

La sexualidad es una parte mas de ese TODO que compone nuestro “Yo soy”. Y una parte muy importante. En nuestra cultura occidental asociamos la sexualidad al aspecto más físico y al concepto de placer desde la esfera mas sensitiva. Sin embargo, la sexualidad no deja de ser una forma de comunicación con nuestro propio YO y un encuentro con el OTRO. El amor, el afecto y la intimidad sexual son parte de este lenguaje y juegan un papel importante en las relaciones saludables. De esta buena comunicación depende que nos sintamos satisfechos o no con nuestra esencia de quiénes somos, que se forja desde el comienzo de la vida y cesa cuando ésta se extingue.

 ¿De qué hablamos cuando nos referimos a la “salud sexual”? O mejor dicho, ¿De qué hablamos cuando hablamos de salud? Según la OMS, tener Salud es mucho mas que estar libre de enfermedad. Lleva consigo un estado de bienestar que abarca las facetas física, mental y espiritual del ser humano. Hablar de Salud sexual, lleva implícito hablar de una vivencia positiva de la sexualidad, desde la propia relación con nuestra esfera física, mental y espiritual. Esa relación que establecemos con el ser sexual que somos, marca de alguna forma un espacio de interacción con nosotros mismos y con los demás.

Una buena salud sexual se construye con materiales diferentes y a lo largo de la vida del ser humano. De todos esos materiales de construcción que se precisan , podríamos decir que las relaciones afectivas de apego con nuestros padres, suponen la base de esa sexualidad sana. Pero ¿por qué? Sencillo, si nos sentimos amados, aprendemos a amarnos y si nos sentimos respetados, aprendemos a respetarnos. El respeto por uno mismo y por el otro es la clave de una buena relación con nuestros cuerpos. Respeto a mis sensaciones, a mis deseos, a mis valores, a mis ritmos y a mis inseguridades. Desde ese respeto puedo reconocer mi sexualidad y aceptarla. Pero también me abre el horizonte del respeto al derecho de otro a vivir y sentir en libertad.

Y de ahí podemos afirmar que otro de esos materiales nobles de construcción es sin duda la libertad. Libertad de nuevo para sentir y para tomar decisiones, libertad para decidir cuándo, cómo y con quién deseo vivir en cada momento mi sexualidad. Libertad para cuidarme y protegerme de lo que me hace daño. Desde esa libertad y ese respeto a mi propia vivencia, puedo protegerme de individuos o de prácticas que me dañarían a corto o largo plazo. Porque para estar sexualmente sano, mis experiencias, además de ser placenteras, deben estar libres de coacción, de discriminación por cualquier motivo y de violencia.

El aspecto físico de mi salud sexual pasa también por prevenir enfermedades derivadas de una práctica de riesgo. Cuando me protejo de la enfermedad, me aseguro de poder seguir disfrutando de mi sexualidad sin sufrir consecuencias innecesarias. El placer físico nos puede parecer poca compensación si llegamos a sufrir las consecuencias de una enfermedad de transmisión sexual. Si me cuido puedo vivir el placer sin el coste adicional de la enfermedad. ¿No es esto mayor libertad?

También incluye poder tomar decisiones sobre mi deseo de maternidad/paternidad. Cuando yo decido, hago uso de mi libertad y del respeto a mis necesidades. Eso es cuidarse en salud.

Hay muchas formas de cuidarse y afortunadamente nuestro sistema de salud cuenta con profesionales matronas, médicos de familia y otros especialistas que pueden ayudarte a mejorar tu salud sexual, sea cual sea la dificultad.

 Tu salud merece la pena. Tu salud sexual está en tus manos.

Que no decidan por ti.

Bibliografía:

Entrada realizada por Francisca Postigo Mota. Matrona de Atención Primaria. Centro de Salud Cieza Este. Area IX. Servicio Murciano de Salud.

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