Antibióticos: “Tómatelos en serio”

Los antibióticos son los fármacos más eficaces para tratar las infecciones bacterianas, tanto en personas como en animales. Sin embargo, son un recurso escaso y de difícil renovación. Su uso indiscriminado contribuye al rápido aumento de las bacterias resistentes y, por tanto, a la pérdida de eficacia de los tratamientos.

A día de hoy, la resistencia a los antibióticos constituye una de las mayores amenazas para la salud mundial. Según un reciente estudio del Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades (ECDE), las bacterias multirresistentes causan al año 33.000 muertes en Europa, 1.900 de ellas en España, con el gasto sanitario añadido que ello supone: unos 1.500 millones de euros en Europa, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

La magnitud del problema es tal que podríamos llegar a la situación de la “era pre-antibiótica”, en la que una infección común (una neumonía o una salmonelosis, por ejemplo), de las consideradas hoy como curables, supondría la muerte de muchos de los afectados. Además, la resistencia a los antibióticos está poniendo en riesgo logros de la medicina actual, de forma que si no disponemos de antibióticos eficaces, los trasplantes de órganos, la quimioterapia o las intervenciones quirúrgicas se volverán más peligrosos.

Es por todo ello urgente que se cambie la manera de prescribir y utilizar los antibióticos. Si no se modifican los comportamientos actuales, aunque se desarrollen nuevos antibióticos, la resistencia bacteriana seguirá siendo un problema de extrema gravedad.

Se pueden y se deben adoptar medidas en todos los niveles de la sociedad para disminuir el impacto de este fenómeno, empezando por los gobiernos y finalizando en la población general, sin olvidar a los profesionales.

El Gobierno de España cuenta a este respecto con el Plan Nacional de Resistencia a Antibióticos (PRAN), que aúna los esfuerzos de 6 ministerios (Sanidad, Agricultura, Educación, Economía, Interior y Defensa) y de 70 sociedades científicas para buscar soluciones aplicables a todas la Comunidades Autónomas.

De dicho Plan procede el Programa de Optimización del Uso de Antibióticos (PROA), dirigido a los profesionales de los centros de Atención Primaria y hospitales. Entre otras actuaciones propone la elaboración de guías de tratamiento antimicrobiano que ayuden al prescriptor en la toma de decisiones, una relación de recomendaciones respecto a peticiones microbiológicas innecesarias, planes de formación y educación de los profesionales sanitarios, dispensadores y administradores de antibióticos, y la elaboración y difusión a los profesionales de mapas epidemiológicos de resistencias.

En lo que respecta a la población general, el PRAN ha desarrollado distintas campañas de sensibilización al ciudadano sobre los riesgos del mal uso de los antimicrobianos, la última en 2017, con el lema “Antibióticos: tómatelos en serio”. El mensaje principal de la campaña es el efecto del autoconsumo (sin prescripción facultativa) en el desarrollo de resistencias y en la consecuente pérdida de eficacia en el tratamiento de las infecciones bacterianas.

La responsabilidad de que los antibióticos sigan siendo eficaces es por tanto de todos, políticos, instituciones, profesionales y ciudadanos, y todos podemos contribuir a la solución del problema y a que los antibióticos sigan funcionando.

La Semana Mundial del Uso Prudente de los Antibióticos (promovida por la OMS) y el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos (por la ECDC), que se celebra el 18 de noviembre, son eventos que vienen a concienciarnos sobre todo lo expuesto, y desde este blog queremos finalizar nuestra contribución con unas recomendaciones de la campaña para la población general. Así que recuerda:

  1. El uso inadecuado de los antibióticos supone un riesgo para la salud de todos.
  2. Toma antibióticos sólo cuando te los recete un médico. Completa siempre el tratamiento prescrito y, si te sobran, no los guardes ni compartas con otras personas.
  3. No olvides que no son eficaces contra gripes ni resfriados. Sólo sirven para infecciones bacterianas, no víricas. Y no calman el dolor ni la fiebre.
  4. El veterinario de tu mascota es quien decide su tratamiento. La automedicación es también peligrosa para los animales.

Más información:

Entrada por realizada por Mari Carmen García Seligrat, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del equipo de Atención Primaria Cieza-Oeste.

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