Calor y deshidratación: medidas para la acción

“Prevenir, Identificar, Tratar”

La deshidratación es el estado resultante de una pérdida excesiva de agua del organismo, que si bien es provocada principalmente por enfermedades diarreicas, vómitos o fiebre, también se encuentra asociada a una exposición prolongada a ambientes calurosos o a los rayos del sol en temporadas de mayor calor. Además, esta pérdida de agua se acompaña de la pérdida de sales minerales como el sodio, el potasio, el bicarbonato de calcio y el fosfato.

Además del sudor y la orina, hay pérdidas diarias insensibles de líquidos que suponen 700 ml o más (dependiendo de la temperatura ambiental y la actividad física realizada), como los que perdemos a través de la piel o la respiración, por lo tanto, es importante estar consciente de lo que pasa en nuestro cuerpo y sus señales.

Más de una cuarta parte de los españoles se encuentran en riesgo de sufrir deshidratación, muchas veces debido a la falta de información sobre las formas de detectarla, pero también de cómo prevenirla. Por lo anterior, es de vital importancia contar con información que nos permita actuar a tiempo, la cual se resume en tres sencillos pasos: prevenir, identificar y tratar.

¿Cómo prevenirla?

Algunas de las medidas mayormente recomendadas son:

  • Evitar la exposición prolongada a los rayos del sol, sobretodo en horas de mayor calor (11-16 horas).
  • Si sus actividades laborales no le permiten resguardarse del sol, procure el uso de alguna gorra o sombrero que le proteja de la exposición directa.
  • Beber más líquidos de los que normalmente ingiere en otras épocas del año menos calurosas, es importante tener en cuenta que se pierden más líquidos de los que se ingieren.

  • Si se encuentra realizando algún tipo de actividad física, realice pequeñas pausas que permitan a su cuerpo reducir su temperatura; aproveche las pausas también para ingerir líquidos.
  • Estar atentos a la sensación de sed, pues es la manera en que el cuerpo nos avisa que necesita líquidos de manera inmediata.
  • Opte por usar vestimenta holgada y de colores claros; los colores oscuros absorben el calor y favorecerán las condiciones para padecer deshidratación.
  • Aunque se recomienda la ingesta de líquidos, deben evitarse las bebidas alcohólicas, azucaradas e infusiones calientes.

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Día Internacional del Cáncer del Mama 2013

El 19 de octubre se celebra el Día Internacional del Cáncer de Mama, un acontecimiento que año tras año permite sensibilizar sobre este problema de salud. Aunque es un cáncer frecuente en mujeres y raro en hombres, es un problema de todos y todos hemos de involucrarnos. Con frecuencia se informa sobre factores de riesgo y de protección; es importante conocerlos, pero no se debe caer en la tentación de “culpabilizar” a las enfermas, porque es una simpleza además de injusto.

La acumulación de casos en una misma rama familiar es un factor de riesgo. En ocasiones en estas familias se identifican mutaciones en algunos genes (BRCA1 y BRCA2 son los más frecuentemente mutados) que se heredan tanto por la vía paterna como por la materna, por tanto no es sólo un problema de las mujeres.

Otros factores ligados al estado hormonal de las mujeres, como la menarquia temprana (tener la regla demasiado joven) y la menopausia tardía, son factores de riesgo, en tanto que tener hijos y amamantarlos son factores de protección. El número de hijos y cuanto tiempo darles pecho ¿es una decisión exclusiva de la mujer? En absoluto, ni siquiera lo es exclusiva de la pareja, hay cuestiones culturales, legislativas, económicas de apoyo familiar, etc. que influyen de manera determinante.

También el consumo de alcohol y la obesidad son factores de riesgo, en tanto que el ejercicio físico puede actuar como factor protector; estas conductas puede parecer que responden a decisiones personales, pero no se puede olvidar que forman parte de los  estilos de vida y que en estos, los aspectos sociales, económicos, legislativos, culturales son determinantes. Es absurdo responsabilizar a las enfermas por sus conductas previas a la enfermedad cuando tantas cosas influyen en las mismas, más aún cuando es conocido que hay una gran proporción de mujeres con cáncer de mama sin que presenten alguno de los factores de riesgo conocidos.  Está bien promover conductas saludables, es disparatado culpar a quién no lo haga.

En el mapa que se presenta a continuación, se aprecia que hay países con una incidencia (casos nuevos cada año) del cáncer de mama muy alta frente a otros con una incidencia muy baja. Esto significa que las mujeres que han nacido y viven los países con alta incidencia tienen una probabilidad mucho mayor de desarrollar un cáncer de mama que las mujeres de los países con incidencia baja, eso aunque no presente ninguno de los factores de riesgo conocidos. Una prueba más de cómo el desarrollo económico influye en la salud de las poblaciones y, así mismo, de que el cáncer de mama no es un problema sólo de las mujeres, todos estamos involucrados.

Tasas por 100.000 mujeres de incidencia de cáncer de mama estandarizada por edad para todas las edades

La prevención del cáncer de mama es posible. Varios ensayos comunitarios han demostrado la eficacia del cribado mediante mamografías sistemáticas en ambas mamas en mujeres entre 50 y 74 años para detectar, y por tanto tratar, precozmente estos cánceres. Se ha estimado que en las poblaciones donde se realiza esta práctica se reduce la mortalidad por cáncer de mama alrededor de un 30%, aunque depende de la participación y de la adhesión (porcentaje de mujeres que se repiten las mamografías) al programa. A este tipo de prevención en medicina se le denomina prevención secundaria, su objetivo no es evitar la enfermedad si no controlar o disminuir sus consecuencias.
 
En mujeres mayores de 74 años no se ha demostrado que sea eficaz, por lo que no se recomienda y en menores de 50 años hay una gran controversia. Existe un consenso generalizado en no recomendar el cribado en mujeres menores de 40 años, en tanto que entre 40 y 50 años hay un debate importante porqué no está claro si los perjuicios derivados de cribado son mayores que sus beneficios. La instituciones que lo recomiendan insisten en  que hay que informar sobre los riesgos y que la mujer tome una decisión en función de su riesgo. Los tres problemas más importantes sobre los que hay que informar a las mujeres son los falsos positivos, los falsos negativos y el sobrediagnóstico. Todos son más frecuentes en mujeres que se realizan mamografías de cribado en este grupo de edad, por el contrario los beneficios (la disminución de la mortalidad) son más dudosos.
 
Los falsos positivos y falsos negativos se producen por la insuficiencia de la técnica o por las características de la mama en las mujeres de esta edad, más densas, que dificultan la interpretación de las mamografías. En el primer caso, la imagen radiológica induce la  sospecha de un cáncer cuando no lo hay; la consecuencia es el inicio de una secuencia de pruebas complementarias, con frecuencia incluyendo punciones y otras pruebas invasivas, para descartar un cáncer e incluso a veces deriva en tratamientos quirúrgicos de la mama. Los falsos negativos, descartar la presencia de cáncer cuando lo hay, pueden inducir retrasos diagnósticos al producir falsas seguridades. 

El sobrediagnóstico y por tanto sobretratamiento, consiste en diagnosticar y tratar cánceres clínicamente irrelevantes, es decir, que dejados a su evolución natural no causarían problemas médicos. La implantación masiva de programas de cribado del cáncer de mama en los países desarrollados, en especial en Europa, ha puesto de manifiesto este problema que esta obligando a revisar en profundidad estos programas. El informe más reciente ha sido realizado por un grupo de científicos e investigadores británicos para el programa de cribado del Servicio Nacional de Salud de Reino Unido. Se concluye que, aunque es cierto que existe un sobrediagnóstico debido a este programa, los beneficios  son mayores que los perjuicios debidos al mismo. Este estudio está referido a un programa de cribado para mujeres entre 50 y 74 años, en mujeres menores de esa edad no se dispone información sobre este balance entre beneficios y perjuicios, aunque, como se ha comentado con anterioridad, el riesgo de sobrediagnóstico es mayor y los beneficios menos claros.

En definitiva, el cáncer de mama no es un problema exclusivo de las mujeres, es un problema de todos. Para disminuir su incidencia es importante influir en el estilo de vida de las mujeres mediante estrategias de promoción de la salud, dirigidas al conjunto de la población. La prevención secundaria es posible en mujeres entre 50 y 74 años, no se recomienda en mujeres de mayor edad ni en menores de 40 años. En  mujeres entre 40 y 50 años ha de considerarse el riesgo de cada mujer, así como los beneficios y riesgos del cribado mediante mamografía sistemática, en especial el incremento de falsos positivos, falsos negativos y de sobrediagnóstico.

Fuentes:

Entrada realizada por Francisco Pérez Riquelme, médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.  Coordinador del Programa de Prevención del Cáncer de Mama. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia.