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La salud y el bienestar de una población dependen de las condiciones sociales, económicas, políticas, ambientales, culturales, educativas, geográficas y sanitarias del lugar donde se vive. Es lo que conocemos como Determinantes Sociales de la Salud. La desigual distribución de algunos de esos determinantes puede generar desigualdades sociales en salud, y éstas  provocan más muertes y enfermedades que la mayoría de factores de riesgo conocidos, por tanto es necesario intervenir para reducir esas desigualdades.

El centro de salud y el hospital no son el único entorno que ofrece salud a una población. Las corporaciones municipales, las escuelas o las asociaciones ciudadanas pueden tener una mayor capacidad de actuación sobre el bienestar de la comunidad que el propio sistema sanitario. El ayuntamiento, como órgano de gobierno municipal, tiene un papel primordial en atender y dar respuestas a los problemas y demandas de los ciudadanos. El protagonismo de la ciudadanía y su participación en la comunidad son elementos determinantes para su salud y bienestar. Las poblaciones con una ciudadanía más participativa son poblaciones más saludables.

Para impulsar y reforzar este trabajo el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha creado la Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Una de las acciones clave para la implementación local de esta estrategia es el mapeo de activos para la salud, pero ¿Qué son los activos para la salud? Son aquellos recursos disponibles en la comunidad que pueden ayudar a mejorar el bienestar de las personas. Para que un recurso de la comunidad sea un “activo para la salud” ha de ser conocido, valorado positivamente y utilizado por las personas de una comunidad. Algunos ejemplos de activos para la salud serían: una asociación, una plaza o un parque que sirve de espacio de encuentro, el centro de salud, un polideportivo, una senda donde poder pasear o hacer deporte, la biblioteca, la escuela, un centro social y las actividades que se desarrollan en él, actividades culturales, un lugar donde practicar gimnasia… Sigue leyendo

Evidencias tras 5 años de la Ley de Tabaco ¿ha sido una medida de promoción de salud efectiva?

Mantener una buena salud es un recurso fundamental para el desarrollo personal, económico y social y una dimensión importante de la calidad de vida. No obstante, los factores políticos, económicos, sociales, culturales, de medio ambiente, de conducta y biológicos pueden intervenir bien en favor o en deterioro de la salud. En este punto la promoción de la salud juega un rol importante ya que su acción va dirigida a proporcionar los medios que permitan a toda la población desarrollar al máximo su nivel de salud, haciendo más fácil la elección de las conductas saludables. La promoción de la salud ha de combinar diversas estrategias, entre las que figuran como parte primordial la legislación, las medidas fiscales, tributarias y los cambios organizativos1.

En la actualidad, uno de los principales desafíos de la salud pública es reducir la morbilidad y mortalidad asociadas al consumo de tabaco. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cifra de muertes a causa del tabaco para el año 2030 alcanzará casi los 10 millones. Hoy en día existe evidencia suficiente acerca de la efectividad del abordaje global del consumo de tabaco. Esta visión combina intervenciones políticas, educacionales y económicas dirigidas a prevenir el inicio del consumo, promover el abandono del tabaco y proteger la salud y los derechos de la población no fumadora impidiendo la exposición al humo ambiental del tabaco2. Sigue leyendo

Informe sobre la salud en el mundo 2013

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado el Informe sobre la salud en el mundo 2013: Investigaciones para una cobertura sanitaria universal.

En 2005, todos los estados miembros de la OMS asumieron el compromiso de alcanzar la cobertura sanitaria universal, es decir alcanzar el pleno acceso a servicios preventivos y terapéuticos de calidad y protección contra los riesgos económicos.

La Resolución 58.33 de la Asamblea Mundial de la Salud de 2005 fue una expresión colectiva de la convicción de que todos tenemos derecho a acceder a los servicios sanitarios y que nadie debe sufrir dificultades financieras por hacerlo.

Desde entonces, se ha avanzado mucho en la prestación de servicios de salud y en la protección contra los riesgos económicos, como se puede comprobar por los progresos realizados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) relacionados con la salud, y el descenso generalizado de los pagos en efectivo por la utilización de esos servicios.

Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU

No obstante, el mundo todavía está muy lejos de alcanzar la cobertura universal en ambos aspectos. Por poner un ejemplo, el informe señala que casi la mitad de las personas infectadas por el VIH que podrían someterse a tratamiento antirretroviral seguían sin recibirlo en 2011, y se estima que todos los años unos 150 millones de personas son víctimas de una catástrofe económica al tener que pagar de su propio bolsillo los servicios de salud que necesitan.”

Además, las condiciones que determinan la falta de salud, así como la capacidad financiera para proteger a la población contra las enfermedades, varían de un país a otro. En consecuencia, dado lo limitado de los recursos, cada país debe determinar sus prioridades para mejorar las condiciones de salud, los servicios que se necesitan, y los mecanismos apropiados de protección contra los riesgos económicos.”

Este informe sostiene que la cobertura sanitaria universal no se puede lograr sin los datos que proporciona la investigación científica. La investigación permite resolver una amplia gama de interrogantes sobre como conseguir la cobertura universal y proporciona respuestas para mejorar la salud el bienestar y el desarrollo del ser humano.

El Informe sobre la salud en el mundo, publicado por vez primera en 1995, es la principal publicación de la OMS. El informe evalúa un tema concreto de la salud mundial, sobre el que presenta estadísticas de todos los países. Su principal objetivo es ofrecer a los países, organismos donantes, organizaciones internacionales y otros interesados la información que necesitan para tomar sus decisiones sobre políticas y financiación. 

Asimismo, el informe va destinado a una audiencia más amplia, en la que se encuentran las universidades, los hospitales con actividades docentes, los periodistas y el público en general; en suma, cualquiera con un interés profesional o personal en los temas de la salud internacional. Hasta el momento se han publicado 16 ediciones

Fuentes:

Entrada realizada por Fuensanta Martínez Moreno, enfermera y técnica de Salud Publica. Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la  Dirección General de Salud Pública.

Conferencias Mundiales de Promoción de la Salud: desde Ottawa hasta Helsinki

Desde la primera Conferencia Mundial de Promoción de la Salud, celebrada en Ottawa, Canadá en 1986, y donde se establecieron las áreas de acción prioritarias sobre las que se considera necesario incidir para mejorar la salud de los individuos y de las poblaciones (recogidas en la Carta de Ottawa), se han desarrollado numerosas políticas y estrategias orientadas a capacitar a las personas para que aumenten el control sobre su salud y la mejoren.

Las posteriores Conferencias Mundiales, celebradas en Adelaida (1988), Sundsvall (1991), Jakarta (1997), Ciudad de México, Bangkok (2005) y Nairobi (2009), han promovido un marco de actuación basado en la elaboración de políticas públicas saludables, la creación de ambientes favorecedores de la salud, el desarrollo de habilidades personales, el refuerzo de la acción comunitaria y la reorientación de los servicios hacia la salud.

Así, en la Declaración de Adelaida (1988) se hace hincapié en la necesidad de establecer políticas públicas favorables a la salud y se pone de relieve la necesidad de evaluar las repercusiones de las decisiones políticas en la salud, señalando que “los gobiernos y todas las otras entidades que ejercen el control sobre los recursos son responsables ante su gente de las consecuencias para la salud de sus políticas, o de la ausencia de políticas”.

Años más tarde, la Conferencia de Sundswall (1991) permitió identificar numerosos ejemplos y planteamientos para crear ambientes favorables a la salud que pudieran ser utilizados por los responsables políticos, los encargados de las decisiones y los activistas comunitarios en los sectores de la salud y el medio ambiente. La finalidad era que, “el ambiente –el ambiente físico, el ambiente socioeconómico y el ambiente político- apoye a la salud en lugar de dañarla.”

La Cuarta Conferencia Mundial sobre Promoción de la Salud, celebrada en Yakarta, Indonesia en 1997, examinó la repercusión hasta el momento de la Carta de Ottawa e incorporó a nuevos actores con el fin de afrontar los retos mundiales. Fue la primera de las Conferencias Mundiales sobre Promoción de la Salud que se celebró en un país en desarrollo y la primera que incluyó al sector privado de una manera activa. Las pruebas presentadas en la conferencia y las experiencias del decenio anterior indicaron que las estrategias de promoción de la salud contribuyen por igual a la mejora de la salud y la prevención de las enfermedades en los países desarrollados y en desarrollo.

Estos resultados ayudaron a renovar el compromiso con las estrategias claves y llevaron a un mayor refinamiento de los enfoques para asegurar su pertinencia. La Declaración de Yakarta sobre la Adaptación de la Promoción de la Salud al siglo XXI identificó cinco prioridades:

  1. Promover la responsabilidad social por la salud.
  2. Aumentar las inversiones en el desarrollo de la salud.
  3. Consolidar y ampliar las alianzas estratégicas en pro de la salud.
  4. Ampliar la capacidad de las comunidades y empoderar al individuo.
  5. Consolidar la infraestructura necesaria para la promoción de la salud.

Posteriormente, la Declaración de México (2000) estableció un compromiso para posicionar a la promoción de la salud como una estrategia fundamental en la agenda política y de desarrollo de los países, compromiso reafirmado en la Carta de Bangkok en 2005, donde se establecen las medidas, compromisos y promesas necesarias para abordar los factores determinantes de la salud en un mundo globalizado. Así mismo, la Carta de Bangkok insta a todas las partes interesadas a unirse en una alianza mundial de promoción de la salud, que impulse compromisos y medidas a nivel mundial y local.

La 7ª Conferencia Mundial de Promoción de la Salud, tuvo lugar en Nairobi (Kenia) en 2009 y es la única celebrada hasta el momento en un país africano. Uno de sus resultados fundamentales fue el Llamamiento de Nairobi, que “define las estrategias clave y los compromisos que deben cumplirse urgentemente para subsanar las deficiencias en la ejecución en la esfera de la salud y el desarrollo, haciendo uso de la promoción de la salud para lograrlo”. El llamamiento establece más de 70 acciones encaminadas a subsanar las deficiencias en la promoción de la salud.

La 8ª y última Conferencia Mundial de Promoción de la Salud que se ha celebrado recientemente en Helsinki,  se ha centrado en el enfoque Salud en Todas las Políticas (STP). Teniendo en cuenta que la salud viene determinada en gran medida por factores externos al ámbito sanitario, una política sanitaria eficaz debe atender a todos los ámbitos políticos, especialmente las políticas sociales, las fiscales, aquellas relacionadas con el medio ambiente, con la educación y la investigación.

La conferencia planteaba entre sus objetivos el impulsar nuevos enfoques y capacidades de apoyo a la estrategia STP y avanzar con ello en la implementación de las recomendaciones de la Comisión de los Determinantes Sociales de la Salud de la OMS. La Declaración de Helsinki sobre STP hace un llamamiento a los gobiernos para que incorporen la salud y la equidad en salud en sus agendas y avancen estructuras, recursos y capacidad institucional de apoyo a la estrategia.

Fuente:

Entrada realizada por Fuensanta Martínez, enfermera y técnica de Salud Publica. Servicio de Promoción y Educación para la Salud.

8ª Conferencia Mundial de Promoción de la Salud

El pasado mes de junio, entre los días 10 y 14, se celebró en Helsinki, Finlandia, la 8ª Conferencia Mundial de Promoción de la Salud,  bajo el lema “Salud en todas las políticas”.

Esta 8ª conferencia, coauspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales de Finlandia, ha reunido a unos 800 participantes de 120 países y se ha celebrado con los objetivos de:

  • Estimular el intercambio de experiencias sobre la promoción de la acción intersectorial;
  • Revisar los distintos enfoques para dar cuenta de las barreras y crear capacidad para la aplicación de la salud en todas las políticas;
  • Revisar los avances, impacto y alcance desde la Conferencia de Ottawa y
  • Abordar la contribución de la promoción de la salud en la renovación y la reforma de la atención primaria de la salud.

La Conferencia tiene como eje central el enfoque de Salud en Todas las Políticas (STP). La STP se basa en la comprensión de que las mejoras en la salud de la población y la acción sobre los determinantes sociales de la salud no pueden lograrse únicamente mediante un enfoque en las políticas del sector salud, sino que requiere la acción en diversos ámbitos de actuación. Además, reconoce que centrarse en el sector salud por sí solo no es suficiente para garantizar el acceso equitativo a los servicios de salud, la protección de la salud y la gestión de la sostenibilidad financiera de los sistemas de atención de la salud. La necesidad de contemplar este enfoque ha estado presente desde siempre en el desarrollo de la promoción de la salud (PS) y en las conferencias celebradas.

En el discurso de apertura de la 8ª Conferencia, la directora general de la OMS, Margaret Chan, señaló que el sector sanitario por sí solo no puede hacer frente a las amenazas a la salud que tienen su origen en áreas de actividad fuera de ese ámbito. “Son necesarias acciones de gobierno coordinadas que tengan en cuenta las consecuencias que las políticas dirigidas a otros sectores tienen para la salud”, dijo.

Chan resaltó también que, en un mundo globalizado, los retos en salud se basan en fuerzas muy concretas: “En un mundo interconectado como el nuestro, la sanidad esta siendo influida por las mismas poderosas fuerzas; el envejecimiento demográfico, la rápida urbanización y la globalización de estilos de vida no saludables. Bajo la presión de esas fuerzas, las enfermedades no contagiosas han superado a las infecciosas como la principal causa de mortalidad y discapacidad.

Señalo también que, en la actualidad, “en lugar de que las enfermedades desaparezcan conforme mejoran las condiciones de vida, el progreso socioeconómico está en realidad creando las condiciones para favorecer el ascenso de las enfermedades no transmisibles. El crecimiento económico, la modernización, y la urbanización han abierto ampliamente el punto de entrada para la propagación de estilos de vida no saludables.”

“La globalización de estilos de vida no saludables” no es un problema técnico de la salud pública sino un problema político. “En otra tendencia alarmante, la desigualdad, entre y dentro de los países, en el nivel de ingresos, oportunidades, y consecuencias en la salud, es mayor ahora que en cualquier otro momento de estas últimas décadas. Cada vez más vivimos en un mundo de países ricos llenos de gente pobre y enferma. El aumento de las enfermedades no transmisibles amenaza con ampliar estas brechas aun más”- dijo.

Así mismo, destacó que uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la PS en la actualidad son los intereses empresariales de los agentes económicos poderosos: “Ya no son solamente los grandes del tabaco. La salud pública debe enfrentarse también a los grandes de los alimentos, a los grandes de las bebidas gaseosas, y a los grandes del alcohol”.

Para finalizar señalo que “la formulación de políticas de la salud debe ser protegida de la distorsión por parte de intereses creados o comerciales.”

Fuente:

Entrada realizada por Fuensanta Martínez, enfermera y técnica de Salud Publica. Servicio de Promoción y Educación para la Salud.