IX edición de los Premios Estrategia NAOS

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha convocado los IX Premios Estrategia NAOS, edición 2015 con el objetivo de reconocer y divulgar aquellos programas o proyectos que fomenten una alimentación saludable y/o la práctica de actividad física en cualquiera de los ámbitos de actuación de la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y prevención de la Obesidad (Estrategia NAOS): familiar y comunitario, escolar, laboral, sanitario y empresarial.

A los IX Premios Estrategia NAOS, edición 2015, pueden concurrir todos aquellas personas o grupos (persona física, agrupación con o sin personalidad jurídica, organización social y empresarial, institución, administración pública y cualquier entidad pública o privada) que estén realizando proyectos o programas enmarcados dentro de la Estrategia NAOS, es decir que tengan como finalidad fomentar una alimentación saludable y/o incrementar la actividad física. Sigue leyendo

Decálogo “Disfruta este verano con salud”

Durante este mes de julio hemos sufrido la exposición a altas temperaturas, durante el día y la noche, de manera constante y prologada. Y es posible que esta situación se mantenga durante los días próximos, aunque se espera que disminuyan un poco las temperaturas (puede consultar las predicciones para los próximos días aquí).
 
El calor excesivo produce numerosos y variados efectos en el organismo, como deshidratación, calambres musculares, agotamiento, insolación, quemaduras solares, desmayos y golpes de calor muy peligrosos, que pueden llegar a causar la muerte. La exposición a temperaturas excesivas afecta especialmente a bebes y niños menores de 4 años, personas mayores de 65 años, personas con patologías crónicas de base sometidas a ciertos tratamientos médicos o con discapacidades que limitan su autonomía, personas obesas, trabajadores y deportistas al aire libre. Sigue leyendo

29 de octubre, Día Mundial del Ictus

El día 29 de octubre se celebra el día mundial del ictus. El ictus o accidente cerebrovascular (ACV) es un problema de salud grave y mas frecuente de lo que mucha gente piensa. En España se presentan al año un total de 130.000 casos de los cuales 80.000 fallecen o quedan con alguna discapacidad grave. Se puede decir que una de cada seis personas sufrirán un ictus a lo largo de su vida.

 El ACV constituye la segunda  causa de mortalidad global en España, la primera en mujeres doblando la cifra de fallecimientos por cáncer de mama, y la tercera en hombres. Además, muchos de los pacientes supervivientes quedan con limitaciones funcionales con distinto grado de invalidez, dependiendo de la gravedad de la enfermedad.  Actualmente en España cerca de 300.000 personas padecen algún grado de discapacidad por esta causa. Sigue leyendo

Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención de la Enfermedad del Sistema Nacional de Salud

España se caracteriza por tener una esperanza de vida de las más altas del mundo (82,1 años: 85 en mujeres y 79,2 en hombres). Sin embargo, al analizar la esperanza de vida con buena salud (61,5 años en hombres y 59,4 en mujeres) los datos no son tan alentadores. Esta situación, junto a la bajada de natalidad, provoca que la población española cada vez esté más envejecida.

Además, si analizamos la esperanza de vida con buena salud en personas mayores de 65 años (9,2 años en hombres y 8,63 en mujeres), podemos observar que la población aumenta su edad pero no lo está haciéndolo con buena salud, lo cual genera gran carga de enfermedad al sistema sanitario. Sigue leyendo

Las políticas de austeridad perjudican seriamente la salud

Hace unos días cayó en mis manos un artículo publicado en el British Medical Journal: “Will austerity cuts dismantle the spanish healthcare system? realizado por un grupo de investigadores españoles dirigido por Helena Legido-Quigley, especialista en sistemas de salud.

Lo leí, no sin cierta dificultad dado mi escaso dominio de la lengua de Shakespeare, y me gustó porque sintetiza los aspectos políticos y sociales, y las consecuencias para la salud de las llamadas políticas de austeridad. Este estudio aporta datos descriptivos sobre las reformas y una clara evidencia sobre el impacto de la crisis en la salud mental, así como también intenta presentar evidencias científicas sobre tres de las reformas que ha experimentado el sistema sanitario español: la falta de universalidad, el copago y la privatización de la gestión.

Comienza aportando datos objetivos sobre la gravedad de la crisis en España:

  • 27% de parados en 2013 (más de la mitad menores de 25 años).
  • 21% de la población vivía con menos de 7.345 euros al año en 2012.
  • En junio de 2012 España negoció con Europa 100.000 millones de euros para rescatar a los bancos.
  • Incremento de la deuda española del 26,7% del PIB en 2007 al 93,8% del PIB en 2012.

Continúa con datos sobre nuestro sistema sanitario; así, señala que el gasto público español en salud es bajo, alcanzando el 7,0% del PIB frente al 7,6% en promedio de la Unión Europea en 2010. A pesar de este bajo presupuesto, la población española tiene una buena opinión del sistema sanitario español, como lo refleja la Encuesta Nacional de Salud de 2011, donde el 73,1% de los encuestados afirmó que el sistema español funciona bastante bien o bien y, según los autores, antes de la crisis éste presentaba un mejor funcionamiento que los de países vecinos. Asimismo, destaca que las Comunidades Autónomas (CCAA) manejan el 90% del gasto sanitario público, siendo responsables de la mayor parte de cuestiones sanitarias y que en 2012 el Gobierno central creó un fondo de liquidez regional de 18.000 millones y de 23.000 millones en 2013 para garantizar la sostenibilidad financiera de algunas de esas CCAA.

Y con este panorama, en 2012 comenzaron los  grandes recortes en educación, sanidad, servicios sociales… El presupuesto en sanidad y servicios sociales se redujo en un 13,7%, siendo aún mayor en formación a profesionales (un 75%) y programas de salud pública (45%).

Estos recortes coinciden con un aumento de la demanda en el sistema sanitario, que refleja en parte la asociación entre desempleo y peor salud mental pero también puede ser explicado por el recorte de 600 millones de euros en el fondo de dependencia para mayores y personas con discapacidad. En 2013, más de lo mismo: 3.134 millones más 1.108 millones del fondo de dependencia.

Además, estos recortes presupuestarios han ido acompañados de un cambio estructural sin debate parlamentario, el Real Decreto-ley 16/2012 de 20 de abril, que incluyó, entre otras medidas:

  • Exclusión del sistema de los inmigrantes indocumentados, salvo atención urgente, prenatal y pediátrica.
  • Cambios en los copagos de medicamentos.
  • Copagos ampliados a prótesis, productos dietéticos y transporte en ambulancia no urgente.

A nivel regional, algunas CCAA se han resistido a estas medidas del gobierno central, así por ejemplo, el País Vasco, Cataluña, Canarias, Andalucía y Asturias se han negado a excluir a los inmigrantes indocumentados del sistema. Otras, sin embargo, como Cataluña y Madrid han ido más allá, con medidas como la reducción adicional de sus presupuestos sanitarios en un 10 y un 7% respectivamente en 2011, la propuesta del euro por receta (rechazada por el Tribunal Constitucional) o la privatización de la gestión de hospitales y centros de Atención Primaria.

 Sin embargo, existe evidencia de que la privatización de los servicios sanitarios amenaza la equidad en la prestación sanitaria y de que nuestro sistema público es de bajo costo y eficiente en comparación con otros países europeos. Esto, unido a algunos casos de corrupción destapados por los medios de comunicación en Cataluña, Madrid y Valencia, ha hecho que los autores crean que estas reformas sanitarias no pretenden mejorar la eficiencia del sistema sanitario, sino que más bien ocultan una intención de desviar recursos hacia el sector privado.

En Cataluña, las reformas implementadas se han asociado con un incremento de las listas de espera de hasta un 43% y una reducción del 15% de procedimientos quirúrgicos, con el consiguiente retraso en la obtención de tratamiento, habiendo ya algún caso de muerte investigado por las autoridades judiciales para determinar si el retraso en la atención influyó en la muerte.

Existen aún pocos estudios sobre el impacto real de los recortes y cambios en el sistema sanitario sobre la salud de las personas, pero como las meigas “haberlos haylos”:

  • Estudio comparativo de 7.940 pacientes atendidos en Atención Primaria en 2006-2007 (antes de la crisis) frente a 5.876 pacientes en 2010-2011, con un incremento significativo del porcentaje de pacientes con problemas de depresión, ansiedad y abuso de alcohol , siendo factores de riesgo el estar parado y el retraso en el pago de la hipoteca.
  • Estudio transversal de 20.000 personas mediante encuestas realizadas en 2006 y 2010, con conclusiones similares (incremento de un 17,5% de los síntomas de depresión en la de 2010).
  • Estudio realizado mediante 34 entrevistas cualitativas a una muestra de médicos y enfermeras de 18 hospitales y 16 centros de salud en Cataluña en 2012. Estos profesionales tenían puntos de vista coincidentes con las encuestas de opinión pública, en el sentido de que la mayoría considera que el sistema funciona correctamente y que sólo precisa algunos cambios, pero no las reformas actuales, siendo más urgente resolver otros problemas en España tales como el desempleo, la crisis económica o la corrupción.

Como ya he comentado, las tres principales reformas que pueden alterar los principios del sistema sanitario español y llevar a su desmantelamiento serían:

  • La falta de universalidad, con la exclusión del sistema de todos los inmigrantes indocumentados mayores de 18 años: hay sentencias del Tribunal Constitucional a favor de las CCAA que se han negado a excluirlos. Además, organizaciones como Amnistía Internacional y Médicos del Mundo advierten del riesgo de incremento de los casos de VIH y tuberculosis si se excluye a esta colectivo del sistema público.
  • El copago: existe evidencia sobre la inefectividad de los copagos en la contención de costes; así, el estudio RAND Health Insurance Experiment  concluyó que los copagos disuaden la atención necesaria e innecesaria en la misma medida.
  • La privatización de los servicios sanitarios: no existe evidencia sobre la superioridad de la oferta del sector privado sobre el público. En un metaanálisis de 31 estudios en hospitales de Estados Unidos y en una revisión de estudios de eficiencia en hospitales alemanes, no se encontró diferencias consistentes entre hospitales de gestión pública y privada. Otros estudios realizados en países como España, Italia, España y Australia si han encontrado diferencias a favor del sector público.

Los autores concluyen que los cambios en el sistema sanitario español no obedecen a una necesidad real de reforma ya que es de bajo coste, relativamente eficiente y está bien considerado por la opinión pública, sino más bien a una intención de reducir el tamaño del estado en beneficio de intereses particulares.

Un editorial publicado también en el BMJ advierte que “algunas políticas de austeridad que podrían ahorrar dinero a corto plazo pero que son difíciles de revertir, como la privatización de los sistemas de salud o los copagos, pueden conducir a mayores costos a largo plazo si las necesidades de salud no son atendidas”. Según sus autores, estas medidas pueden reducir la accesibilidad, la eficiencia, la productividad y la calidad de los sistemas de salud europeos, siendo la protección de la salud dentro de la Unión Europea ahora más relevante que nunca.

A nivel internacional, hay un creciente reconocimiento de que estas políticas de austeridad implementadas en muchos países europeos están empeorando aún más su situación socioeconómica y produciendo muchos efectos adversos sobre los determinantes sociales de la salud (desempleo, estrés, adicciones, exclusión social, educación…), que son los que más influyen sobre la salud de la población en general ya que son los que hacen que las personas enfermen y necesiten atención médica.

El acceso universal a la atención sanitaria es, sin duda alguna, uno de esos determinantes sociales de la salud de los ciudadanos y, por tanto, el posible desmantelamiento de nuestro sistema sanitario, garante de dicho acceso, sólo conseguirá, si no lo está haciendo ya, que aumenten las desigualdades sociales en salud en nuestro país.

Fuentes:

Entrada realizada por Bienvenida Carpe Carpe, MIR de Medicina Preventiva y Salud Pública.