“Pequeñas picaduras, grandes amenazas”: Día Mundial de la Salud 2014

El próximo 7 de abril se celebra, como cada año desde 1950, el Día Mundial de la Salud, fecha que sirve para conmemorar el aniversario de la fundación de la Organización Mundial de la Salud en 1948. El Día brinda a todas las personas la oportunidad de participar en actividades que pueden mejorar la salud.

Cada año, se elige un tema relacionado con un área prioritaria de la salud pública.  El tema elegido para 2014 son las enfermedades transmitidas por vectores, es decir, aquellas enfermedades transmitidas por pequeños animales, como los mosquitos, las garrapatas, las chinches o los caracoles de agua dulce que, a través de su picadura, pueden propagar patógenos al hombre produciendo graves enfermedades y la muerte.

Según la OMS, más de la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraer enfermedades como el paludismo, el dengue, la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas y la fiebre amarilla, especialmente en los países más pobres. Además, factores como el aumento en la movilidad, los viajes internacionales y especialmente el cambio climático, han supuesto un incremento en la incidencia de estas enfermedades.

La campaña del Día Mundial de la Salud 2014, bajo el lema “Pequeñas picaduras, grandes amenazas” se centra en aumentar la concienciación sobre la amenaza que suponen algunos de los principales vectores, en la gravedad de las enfermedades que transmiten y en las medidas que podemos adoptar para protegernos de ellos. Otros objetivos van encaminados a que las autoridades sanitarias de los países en los que las enfermedades vectoriales empiezan a ser una amenaza, colaboren con otras autoridades pertinentes como las encargadas del medio ambiente, para mejorar la vigilancia de los vectores y adoptar medidas que eviten su proliferación.

Más información:

Riesgo Incrementado en Cáncer de Mama

A finales de 1994 se inicia en la Región de Murcia el Programa de Prevención del Cáncer de Mama destinado a mujeres entre los 50 y 64 años y que posteriormente, en el año 2002, se amplió hasta los 69 años. Una vez  en marcha éste programa, se plantea la ampliación a otros grupos de riesgo, mujeres entre los 30 y 49 años que, por sus características, tenían una probabilidad mayor que la población general de tener un cáncer de mama. Y se pone en marcha el Programa de Riesgo Incrementado.

¿Cuál es su finalidad?

Lo que se pretende con el Programa de Riesgo Incrementado es:

  • Identificar que mujeres tienen un riesgo mayor que el de la población general de tener un cáncer de mama, ya sea por antecedentes familiares o personales. 
  • Realizar una prevención primaria y secundaria. La primera para actuar sobre los factores de riesgo y la segunda para detectar de forma precoz el problema.
  • Asesorar a las mujeres que participan en el programa en cuanto al seguimiento que hay que realizar.

¿A quien va destinado?

A mujeres mayores de 30 años y menores de 50. Estas han de cumplir unos criterios para formar parte de él. El hecho de tener un familiar con cáncer de mama no implica tener un riesgo mayor que el de la población general.

Los criterios para participar en el programa son, tener al menos un familiar de primer o segundo grado con uno de los criterios:

  • Cáncer de mama diagnosticado antes de los 50 años.
  • Con cáncer de mama bilateral (en ambas mamas).
  • Con cáncer de mama y ovario en la misma persona.
  • Algún varón con cáncer de mama.
  • Cáncer de mama y tener ascendencia judía.

La consulta de riesgo

La mujer puede llegar derivada por su médico de Atención Primaria, desde la Unidad de Mama del hospital, desde el Servicio de Oncología ó porque tenga algún familiar que ya está en seguimiento en el Programa.

En la consulta se le realiza una historia personal y familiar con cuyos datos se le hace la valoración del riesgo. Se le comunica y se le explica el seguimiento que, por protocolo, procede realizar. Y por último se le dan una serie de consejos sobre estilos de vida y dieta orientados al control de los factores de riesgo.

Importancia de la valoración del riesgo

La gente sabe que cuando en una familia hay incidencia de cáncer, esto puede tener influencia en su propio riesgo, el cual tiende normalmente a ser sobreestimado.

Si se realiza una valoración y un asesoramiento adecuado del riesgo, se puede ayudar a la mujer a tomar decisiones, tanto en lo relativo a intervenciones médicas, como a estrategias de prevención primaria y secundaria que pueda realizar ella, así como su familia. Además, les va a proporcionar una sensación de mayor control de la situación y les va a aliviar, de alguna forma, del estrés psicológico que puedan tener. 

Otros enlaces y páginas Web de interés:

Entrada realizada por Esperanza Jiménez García, enfermera de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia.

Enfermera del Programa de Riesgo Incrementado y de la Unidad de Consejo Genético del Hospital Morales Meseguer.

Educación: Más importante para la Salud que nunca

A casi nadie se le escapa en la actualidad que Educación y Salud son procesos que van de la mano. La educación es, junto con la economía y la equidad, uno de los determinantes sociales más importantes de la salud y de esto hay evidencia desde hace tiempo.

Entre los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, recogidos en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas del año 2000 y dirigidos a luchar contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación contra la mujer, el objetivo número 2 establece metas e indicadores específicos destinados a lograr la enseñanza primaria universal, reconociendo la repercusión que tiene la educación en la salud de los individuos.

Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU
Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU

Grantham y McGregor  publicaron en 2007 una serie de artículos en la revista The Lancet en los que señalaban como las desigualdades sociales en los primeros años de vida inciden en la salud a posteriori, puesto que afectan al desarrollo en la primera infancia y al nivel educativo. Los niños y niñas que nacen en circunstancias de desfavorecimiento tienen mayores posibilidades de tener un peor rendimiento escolar y posteriormente, como adultos, obtener peores trabajos, con ingresos más bajos y tener más hijos, lo que viene acompañado de una menor capacidad de acción y decisión para proporcionarles una buena atención sanitaria, alimentación y estímulo, lo que contribuye a la transmisión intergeneracional de las condiciones desfavorables.

Recientemente, el Centro de Servicios Sociedad y Salud de la Universidad de Virginia ha publicado un estudio “Education: It Matters More to Health than Ever Before” en el que se presentan datos que indican como el nivel de educación de los estadounidenses predice su salud.

Según los autores, en la economía del conocimiento, la educación es clave para obtener un buen empleo y para el crecimiento económico. Los estadounidenses con educación universitaria viven más tiempo y de manera más saludable. Algunos datos:

    • Entre 1990 y 2008, la esperanza de vida entre los estadounidenses con mayor y menor nivel educativo creció de  13 a 14 años entre los hombres y de 8 a 10 años entre las mujeres.
    • La educación es determinante para los factores de riesgo: Las personas con menos educación son más propensas a tener factores de riesgo, como el tabaquismo y la obesidad y presentan estilos de vida menos saludables. En 2011, un 27% de las personas sin un diploma de escuela secundaria referían ser fumadores, mientras que entre los licenciados sólo un 8% fumaban.
    • La prevalencia de la obesidad infantil aumentó en todo el país entre 1988-1994 y 2007-2010, pero las tendencias difieren por status educativo. En los hogares encabezados por un adulto con una licenciatura, la prevalencia de la obesidad entre las niñas aumentó del 5,4 % al 7,1 %, pero en hogares encabezados por un adulto sin un diploma de escuela secundaria aumentó de 11.3% a 22.3%.
    • Los estadounidenses con menos educación son más propensos a padecer enfermedades importantes (enfermedad cardíaca, diabetes, cáncer,  enfermedad pulmonar, etc.). En 2011 la prevalencia de la diabetes había alcanzado el 15% de los adultos sin educación secundaria, en comparación con el 7% entre los universitarios
Relación entre gradiente social y salud. Fuente: Ilustración del documento “Reducing heath inequity through a national plan of action”. Tone P. Torgersen, Norwegian Directorate of Health

La educación es importante para la salud, pero también el barrio en que uno vive, la comunidad, los transportes, etc. Invertir en educación permite salvar vidas a la vez que se reducen costes en la atención sanitaria, ya que las personas con mayor nivel educativo acceden a trabajos mejor remunerados, lo que a su vez conduce a mayores ingresos que permiten el acceso a alimentos sanos, hogares más seguros y mejor salud.

Además, las personas sanas son más productivas. Este no es un planteamiento nuevo. Podemos recordar aquí el Circulo Económico de la Enfermedad de Horwitz, que ya en 1960 vinculaba la enfermedad con el nivel económico.

Ciclo Económico de la Enfermedad de Horwitz

Según los autores del documento de 2010 “Propuesta de Políticas e Intervenciones para Reducir las Desigualdades de Salud en España”, un sistema educativo de calidad tiene un tremendo potencial para promover la salud (en general) y para reducir las desigualdades sociales en salud (en particular). La educación es también una vía para la movilidad social, permitiendo a las personas mejorar su posición socioeconómica. Incluso puede llegar a influir en el tamaño de la división social, aumentando la equidad social a través de la equiparación de los ingresos, condiciones sociales y recursos materiales y formativos de la población.

“La salud está inextricablemente unida a los progresos educativos, la calidad de vida y la productividad económica. La adquisición de conocimientos, valores, técnicas y costumbres relacionados con la salud permite a los niños aspirar a una vida sana y actuar como intermediarios para cambiar la situación sanitaria de sus comunidades”

 Hiroshi Nakajima, Director General de la OMS desde 1988 hasta 1998

 Fuentes:

Fuensanta Martínez Moreno. Enfermera. Servicio de Promoción y Educación para la Salud. Dirección General de Salud Pública

Salud Inmigrantes

Salud Inmigrantes es un catálogo digital, elaborado por un grupo multidisciplinar e intersectorial de profesionales, que contiene recursos (folletos, guías, diccionarios, imágenes, dibujos y pictogramas, etc.) traducidos en varios idiomas para facilitar la comunicación de profesionales sanitarios con personas inmigrantes en la atención sanitaria.

Este recurso puede ser beneficioso para otros profesionales o agentes de salud que realicen acciones de promoción y educación para la salud dirigidas a inmigrantes o grupos de población general en el que se integren inmigrantes.

Salud Inmigrantes

Fuente:

Salud Inmigrantes

Entrada realizada por Manuela González Ros, documentalista del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social.

Recomendaciones sobre los cigarrillos electrónicos

El uso de los cigarrillos electrónicos se ha incrementado en los últimos años, especialmente debido a la creencia de que son inocuos o bien a que son una herramienta útil para dejar de fumar. Esta información es controvertida, por no decir que es falsa.

Por ello, y una vez analizada la información disponible por un grupo de expertos en tabaquismo, la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad y Política Social ha establecido unas recomendaciones, dirigidas a la población general, sobre el uso de los cigarrillos electrónicos; Las recomendaciones son las siguientes:

1. Se recomienda a toda la población, muy especialmente a menores y adolescentes, no usar los cigarrillos electrónicos.

¿Por qué?: El cigarrillo electrónico es un dispositivo que contiene sustancias que al ser inhaladas de forma reiterada son nocivas para la salud, entre ellas la nicotina o el propilenglicol. Los datos de los que disponemos actualmente sobre los cigarrillos electrónicos nos muestran que tienen efectos perjudiciales para la salud, especialmente a nivel respiratorio y, si llevan nicotina, también a nivel circulatorio.

2. Se recomienda no usar los cigarrillos electrónicos, con o sin nicotina, en ningún espacio de uso público.

¿Por qué?: El vapor que se elimina al consumir cigarrillos electrónicos contiene componentes químicos que provienen de las sustancias incluidas en los cartuchos recargables. No se trata de simple vapor de agua. Los análisis realizados de estas sustancias muestran que algunas son tóxicas. Por ello se recomienda no usar los cigarrillos electrónicos y evitar la exposición a su vapor especialmente en el caso de menores, embarazadas y personas con problemas cardiacos.

3.      No se recomienda el uso de cigarrillos electrónicos para dejar de fumar.

¿Por qué?: A día de hoy, los cigarrillos electrónicos no han mostrado que sean un método válido para dejar de fumar y por eso no han sido aprobados por la Agencia Española del Medicamento. Existen métodos que si han demostrado ser eficaces para dejar de fumar y que están autorizados para su uso. Consulte a los profesionales sanitarios. Por otra parte sabemos que mantiene el gesto de fumar y por tanto dificulta el abandono de esta conducta.

Los cigarrillos electrónicos son mecanismos que sirven para inhalar vapores y eliminar un humo similar al del tabaco. Consiste en un dispositivo eléctrico, con una batería y un atomizador para calentar el aire, y un depósito o cartucho que contiene los ingredientes, así como una boquilla para inhalar.

Imagen: Saltó E. Taller Vaping & eCigarettes. En XII Jornadas SEDET: Abordaje del tabaquismo. Lo que hemos cambiado. Valencia: SEDET. 2013

Los ingredientes que contienen los cigarrillos electrónicos son muy variados, siendo el principal de ellos, en la mayoría de los casos, la nicotina. Para producir el efecto de vaporización y eliminación del humo contienen otros elementos y compuestos químicos, como el propilenglicol. Además se les añaden saborizantes de todo tipo: chocolate, frutas variadas, saborizantes específicos de marcas de tabaco, etc. Muchas estas sustancias están aprobadas para el uso humano, aunque por otras vías diferentes a la inhalatoria. Además todavía se desconoce su seguridad de uso tras calentarlas y al combinarlas.

Un importante tema a tener en cuenta son las sustancias químicas que se desprenden tras calentar todos estos ingredientes y que pasan a formar parte del vapor que se emite. Entre estas sustancias se han detectado, además de nicotina y propilenglicol,  otras similares a las existentes en el humo de tabaco, como nitrosaminas, formaldehido, acetaldehído, benzo(a)pireno, partículas PM2.5 y partículas metálicas (sodio, hierro, aluminio, cobre, magnesio, plomo, cromo, manganeso, potasio, zinc y níquel). Algunos de estos compuestos son cancerígenos.

La presencia de estas sustancias en el vapor del cigarrillo electrónico implica la contaminación de los espacios interiores, especialmente si hay varias personas usándolos, lo que se conoce como “vapeando”.

Diversos estudios han mostrado que el consumo de cigarrillos electrónicos puede tener efectos perjudiciales para la salud a corto plazo. Estos efectos son debidos a algunos de sus componentes:

  • Por un lado la nicotina, por si sola es un tóxico y una droga muy adictiva. El uso de cigarrillos electrónicos con nicotina conlleva los riesgos propios para la salud de esta sustancia: problemas en el sistema nervioso central, sistema endocrino, músculo-esquelético, sistema respiratorio, aparato gastrointestinal, efectos metabólicos o cardio-circulatorios, por ejemplo elevación de la tensión arterial, lesiones vasculares o el infarto.
  • Por otra parte, hay datos de que el propilenglicol a corto plazo irrita los ojos, la garganta y la vía respiratoria, no conociéndose todavía todos sus efectos a largo plazo, aunque se sabe que en niños expuestos aumenta el riesgo de asma.
  • La glicerina es una sustancia que se puede usar por vía oral, pero parece estar relacionada con neumonías graves al utilizarla por vía inhalatoria.

Así mismo, las investigaciones que hasta ahora se han realizado sobre la eficacia de los cigarrillos electrónicos para dejar de fumar no aportan suficiente evidencia. No hay estudios sobre la seguridad y toxicidad de estos productos. Tampoco han sido aprobados por ninguna agencia de medicamentos.

Otra cuestión importante a tener en cuenta desde el punto de vista de la salud pública y la prevención del tabaquismo, es la relación que existe con el consumo de tabaco. Los datos que tenemos nos hacen pensar que se puede convertir en una nueva puerta de entrada al uso de drogas (nicotina, cannabis….).

La juventud está muy influenciada por la publicidad y por las modas. El cigarrillo electrónico está empezando a usarse en este colectivo bajo la falsa premisa de “salubridad”. Esto puede hacer que disminuya la percepción del riesgo y que se inicien en el consumo habitual de cigarrillos electrónicos, arrastrados también por la presión del grupo por querer usar las últimas nuevas tecnologías.  De esta manera, estaremos facilitando una nueva adicción hacia la nicotina, que de por sí sola ya es suficientemente tóxica.

Todas estas cuestiones nos hacen concluir que los cigarrillos no son inocuos, por tanto no son sanos y, al no conocer el alcance a largo plazo de su uso, no debemos recomendarlo. Tampoco se han de utilizar como método para dejar de fumar hasta que no se apruebe su uso, una vez demostrada su eficacia, seguridad y se hayan establecido las indicaciones y posología, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud:

“Hasta que los sistemas de liberación de nicotina se consideren seguros y eficaces, y de calidad aceptable por un organismo regulador nacional competente, los consumidores deben ser advertidos fuertemente de no utilizar cualquiera de estos productos, incluyendo los cigarrillos electrónicos”

Para saber más:

Entrada realizada por Adelaida Lozano Polo, enfermera, técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social.