Objetivos de Desarrollo Sostenible: por una salud global e integral en un mundo con equidad

El 1 de enero de 2016 entró en vigor la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible aprobada por Naciones Unidas, para dar respuesta a los retos actuales a nivel mundial. Se han establecido 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con la finalidad de poner fin a la pobreza, reducir las desigualdades, luchar contra el cambio climático y promover el desarrollo social.

Se define Desarrollo Sostenible como el “desarrollo capaz de satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, para satisfacer sus propias necesidades”. Para conseguir este fin se exigen esfuerzos concertados en sus distintas formas (colaboración intersectorial, alianzas, trabajo en red,…) para construir un futuro, tanto para las personas como para el propio planeta, inclusivo, es decir, que se adapte a las necesidades de cada persona, cada entorno o sociedad en su conjunto sin ningún tipo de discriminación; sostenible y resiliente o capaz superar situaciones adversas saliendo reforzadas de ellas. Tres son los elementos básicos sobre los que intervenir: el crecimiento económico, la inclusión social y el medio ambiente, teniendo en cuenta que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones es una condición indispensable.

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible queremos destacar por su relación con la Promoción de la Salud los siguientes; sin olvidar que hay cuestiones que son pre-requisitos para la salud, como son la paz y la justicia:

  • Objetivo 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible. Es decir incluye cuestiones relacionadas con la alimentación saludable.

Empoderando a las mujeres. Empoderando a la humanidad. ¡Imagínalo!

El próximo domingo 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha en la que, desde 1909 con distintas modificaciones, numerosos países del mundo dirigen una mayor atención a los derechos de las mujeres y a la igualdad de género.

Este año, la entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, ONU-Mujeres  ha lanzado la campaña “Empoderando a las mujeres. Empoderando a la humanidad. ¡Imagínalo!”. La finalidad es poner de relieve, 20 años después, la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, resultado de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995.

Esta histórica conferencia permitió establecer la agenda para la consecución de los derechos de las mujeres. Aunque los logros alcanzados desde entonces han sido muchos, también persisten importantes y numerosas deficiencias. Algunos ejemplos: en el mundo mueren cada día 800 mujeres por causas relacionadas con el embarazo que pueden evitarse, una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia física o sexual y persisten prácticas que ponen en peligro la salud y la vida de las mujeres y las niñas, como el matrimonio infantil, la ablación genital femenina, las restricciones alimenticias, etc. Sigue leyendo

Educación para la sexualidad con bases científicas: Recomendaciones de un grupo internacional de expertos

Entre los derechos sexuales se encuentra el derecho a una educación sexual integral mediante una información basada en el conocimiento científico que permita, a su vez, el derecho a la toma de decisiones reproductivas libres y responsables y el ejercicio autónomo del resto de derechos sexuales.

Es importante distinguir entre información sexual (transmisión de hechos y datos acerca de cómo funciona el cuerpo y cómo se pueden prevenir situaciones que a menudo se asocian o generan problemas de salud) de la verdadera educación para la sexualidad.

La “información sexual” se encamina al “atesoramiento” de hechos y datos, usualmente “vertidos” de forma que sean recibidos sin crítica ni asimilación, en contraste con la educación sexual”, que se orienta desarrollar y favorecer las aptitudes y actitudes en la interrelación entre las personas en una sociedad determinada. Así, en los procesos de educación sexual, los hechos y datos aprendidos potencian la reflexión y el análisis anticipatorio, evitando el predominio de la acción irreflexiva sobre el pensamiento lógico.

No se trata sólo de prevenir las enfermedades de trasmisión sexual, sino de un enfoque mucho más amplio que tiene que ver con el desarrollo pleno, el bienestar y la salud de la persona y una educación en y para el amor y una vida también plena y satisfactoria.

La educación sexual de los niños y jóvenes sigue siendo todavía una “asignatura pendiente” en la mayoría de comunidades autónomas. Condicionamientos morales y religiosos dificultan que los jóvenes lleguen a su etapa de madurez sexual preparados para una sexualidad plena y saludable. Y no olvidemos que nuestra juventud es cada vez más precoz: en la última encuesta del INJUVE, el 12% de los adolescentes de 14 y 15 años ya habían mantenido relaciones sexuales completas.

Como indicadores indirectos de esta deficitaria educación sexual, podríamos mencionar que el 40% de la juventud encuestada refiere no usar nunca el preservativo, o hacerlo de manera inconsistente (misma fuente), o que 6.022 menores abortaron en España en 2011, según el último informe publicado sobre la Interrupción Voluntaria de Embarazo en España.

Todos estos datos corroboran la necesidad de incorporar la educación sexual con bases científicas, utilizando los criterios de eficacia conocidos, tanto en el entorno educativo, como en el familiar, comunitario y de atención primaria.

Esta es la finalidad del documento que presentamos continuación: Educación para la sexualidad con bases científicas.  Elaborado por un grupo de expertos internacionales, y avalado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, este documento de consenso sienta las bases de lo que debe ser la educación sexual, proporciona información relevante con bases científicas, estrategias, experiencias que han tenido éxito, etc.

Además recoge las características de los programas efectivos, propone una serie de recomendaciones metodológicas y de contenidos, para la puesta en práctica y la  evaluación de los programas.

Finalmente, se citan los documentos científicos que han servido de base y los anexos que contienen: definición de conceptos, los derechos sexuales y el marco legislativo.

Entrada realizada por Fuensanta Gual López, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia.

Mujer y Salud

 

Desde que en 1977, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la mujer y la Paz Internacional, se conmemora en numerosos países la lucha de las mujeres por su participación, en igualdad con el hombre, en la sociedad y para lograr su desarrollo íntegro como persona. El tema de este Día Internacional de la Mujer 2013 es: “Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres”.

Fuente: ONU Women

Si bien la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en sus artículos 1 y 2 que «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos… Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de sexo…», es una realidad que las desigualdades entre el hombre y la mujer están muy arraigadas en las sociedades: Las mujeres están mal representadas en los Gobiernos, los Parlamentos y los consejos de administración de las empresas, en muchos países tampoco tienen acceso a un trabajo decente, se enfrentan a la segregación ocupacional y sufren diferencias por su sexo. A veces también se les niega el acceso a la educación básica y a los servicios de salud y, en todas las regiones del mundo, son víctimas de la violencia y la discriminación.

La violencia contra la mujer, especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual, constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Las mujeres y los hombres son diferentes en la biología, pero también en las funciones y responsabilidades que la sociedad les asigna y en la posición que ocupan en la familia y la comunidad. En la actualidad el género, entendido como la construcción social de las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, es uno de los determinantes sociales de la salud más importantes, junto con la raza y la clase social.

Fuente: Solar O; Irwin A. Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS 2006

En la actualidad sabemos que, aunque las mujeres tienen mayor esperanza de vida que los hombres en la mayoría de los países, hay una serie de factores sanitarios y sociales que se combinan para hacer que su calidad de vida sea inferior. El hecho de ser mujer afecta directa e indirectamente a la salud, en los riesgos que asumen y a los que están expuestas las mujeres y en cómo el sistema de salud responde a sus necesidades.  

Para alcanzar la equidad en salud entre hombres y mujeres es necesario promover la integración del género, como un determinante social de la salud, en el desarrollo de las políticas, la investigación, los servicios de salud, la asignación de recursos y la planificación de proyectos y programas, así como en su seguimiento e implementación.

La equidad de género no significa tasas iguales de mortalidad o morbilidad para ambos sexos, sino asegurar que las mujeres y hombres tengan una misma oportunidad para gozar de buena salud. Según la OMS y otras organizaciones, para alcanzar el objetivo de lograr un mayor impacto en la salud y reducir las inequidades, es necesario identificar los efectos de las diferencias y desigualdades de género en la salud de las mujeres y los hombres. Es preciso:

  • Recopilar y utilizar datos cuantitativos y cualitativos desglosados por sexo
  • Comprender y analizar las diferencias de género
  • Desarrollar políticas e intervenciones sensibles al género

En nuestro país, el Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM), organismo de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, se puso en marcha con la finalidad de promover la disminución de las desigualdades en salud por razón de género. Actúa de manera participativa y colaborativa para generar y difundir conocimiento que permita el análisis de género y promueva la inclusión del enfoque de género y la equidad en las políticas y sistemas de salud.

En su página web podemos encontrar documentos relacionados con:

Además podemos acceder a los Indicadores de Desigualdades en la Salud: Autovaloración del estado de salud, 1987-2006 – Género y Clase Social, gráfico que muestra la evolución durante 20 años de las desigualdades según género y clase social en la autovaloración del estado de salud en España.  Algunas de las conclusiones que se deducen:

  • Existen desigualdades de clase y de género: las mujeres y las personas de las clases sociales más desfavorecidas (“manuales”) presentan un peor estado de salud.
  • Los hombres de las clases desfavorecidas y las mujeres de las clases privilegiadas presentan niveles de salud similares.
  • Ni los niveles de salud autovalorada ni las desigualdades se han modificado de manera sustancial a lo largo del periodo.

Queda mucho trabajo por hacer para conseguir alcanzar la equidad en salud, pero  incorporar, en el día a día,  la perspectiva de género en las intervenciones y políticas de salud es otra manera de contribuir al desarrollo integral de las mujeres, a promover su salud y alcanzar todos sus derechos.

Fuentes:

Entrada realizada por Fuensanta Martínez Moreno, enfermera, técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social. 

V Concurso de cortometrajes solidarios sobre la Declaración de los Derechos Humanos: El derecho a una vivienda digna

El Concurso de Cortometrajes Solidarios sobre la Declaración de los Derechos Humanos surge hace cinco años en la Universidad de Murcia, a propuesta del Servicio de Proyección Social y Voluntariado, en colaboración con la Facultad de Trabajo Social, el Servicio de Cultura y posteriormente,la FNAC.

Tiene como principal objetivo promover y sensibilizar a la sociedad en general, y a la comunidad universitaria en particular, sobre la importancia de los derechos humanos, aquellos que posee todo ser humano desde el momento de su nacimiento.

Por ello, las obras presentadas al concurso deberán tener como hilo conductor uno de los derechos humanos tratados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada por las Naciones Unidas en 1949 y sus siguientes actualizaciones. El tema propuesto para este año es el derecho a una vivienda digna.

El derecho a la vivienda digna se incluye en el Artículo 25.1.: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

Sabemos que las circunstancias económicas y sociales de las personas afectan a su salud de por vida: Las personas que viven en condiciones de pobreza, sin acceso a una vivienda digna, sufren en mayor medida problemas de salud y estos problemas son más graves cuanto más se prolonga la situación desfavorable en el tiempo. Sacar a la luz estos temas, hacerlos visibles, ayuda a buscar soluciones sobre los mismos

El plazo para presentar las obras será del 14 al 25 de septiembre de 2012.

Podrá participar en el concurso cualquier persona interesada en la defensa de los Derechos Humanos. Como autor y participante en este concurso sólo se admitirá al director o guionista del cortometraje.

Se establecen dos premios. El primer premio consistirá en 500 euros y una cámara de vídeo donada por FNAC. El segundo premio consistirá en 250 euros. El fallo del jurado será inapelable y cada uno de los premios podrá ser declarado desierto. Los Premios estarán sujetos a las retenciones fiscales y disposiciones vigentes que deban aplicarse. Las obras premiadas quedarán en poder de la Universidad de Murcia.

El jurado podrá conceder hasta tres menciones honoríficas sin dotación económica, aunque con la debida acreditación.

Puede encontrar toda la información relacionada con las normas de presentación, los requisitos de los trabajos y la dirección de contacto en la página Web del Servicio de Proyección Social y Voluntariado de la Universidad de Murcia.

  • Triptico informativo
  • Para rellenar la ficha de inscripción y las autorizaciones correspondientes al concurso pinche aquí y descargue los formularios
  • Cortometraje ganador del III Concurso de cortometrajes solidarios sobre la Declaración de los Derechos Humanos: el derecho a la vida

Fuente: Universidad de Murcia.