Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

El 25 de Noviembre se celebra el ‘’Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer’’, para denunciar y condenar la violación de los derechos humanos de las mujeres y el grave problema de salud pública que supone, debido a su extensión y el elevado costo social y económico para las mujeres, su familia y la sociedad en general. Esta fecha fue elegida en conmemoración del asesinato, en 1960, de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del entonces gobernante Rafael Trujillo.

Las Naciones Unidas, en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (NY, 1993) definen la violencia contra la mujer como «todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada».

Según estimaciones de la OMS, una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sufrido violencia física o sexual, principalmente por parte de un compañero sentimental. Este año y en respuesta a la impunidad generalizada que continúa existiendo contra la violencia sexual y la violación, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) propone el lema: “Pinta el mundo de naranja: Generación igualdad se opone a la violación”. Esta jornada marcará el lanzamiento de la  Campaña Únete, movimiento impulsado por la  Secretaría General de la ONU, para poner fin a la violencia contra las mujeres y que éste año enfocará sus esfuerzos y actividades en la lucha contra la violación. La Campaña contará con 16 días de activismo que concluirán el 10 de diciembre de 2019, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos.

La prevención de la violencia contra la mujer requiere un enfoque multisectorial y multidisciplinar; y cuando hablamos de prevención primaria, es decir antes de que ésta llegue a producirse, destaca por su importancia la Educación de niños y niñas. Sigue leyendo

Objetivos de Desarrollo Sostenible: por una salud global e integral en un mundo con equidad

El 1 de enero de 2016 entró en vigor la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible aprobada por Naciones Unidas, para dar respuesta a los retos actuales a nivel mundial. Se han establecido 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con la finalidad de poner fin a la pobreza, reducir las desigualdades, luchar contra el cambio climático y promover el desarrollo social.

Se define Desarrollo Sostenible como el “desarrollo capaz de satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones, para satisfacer sus propias necesidades”. Para conseguir este fin se exigen esfuerzos concertados en sus distintas formas (colaboración intersectorial, alianzas, trabajo en red,…) para construir un futuro, tanto para las personas como para el propio planeta, inclusivo, es decir, que se adapte a las necesidades de cada persona, cada entorno o sociedad en su conjunto sin ningún tipo de discriminación; sostenible y resiliente o capaz superar situaciones adversas saliendo reforzadas de ellas. Tres son los elementos básicos sobre los que intervenir: el crecimiento económico, la inclusión social y el medio ambiente, teniendo en cuenta que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones es una condición indispensable.

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible queremos destacar por su relación con la Promoción de la Salud los siguientes; sin olvidar que hay cuestiones que son pre-requisitos para la salud, como son la paz y la justicia:

  • Objetivo 2. Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible. Es decir incluye cuestiones relacionadas con la alimentación saludable.

Empoderando a las mujeres. Empoderando a la humanidad. ¡Imagínalo!

El próximo domingo 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha en la que, desde 1909 con distintas modificaciones, numerosos países del mundo dirigen una mayor atención a los derechos de las mujeres y a la igualdad de género.

Este año, la entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer, ONU-Mujeres  ha lanzado la campaña “Empoderando a las mujeres. Empoderando a la humanidad. ¡Imagínalo!”. La finalidad es poner de relieve, 20 años después, la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, resultado de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer de 1995.

Esta histórica conferencia permitió establecer la agenda para la consecución de los derechos de las mujeres. Aunque los logros alcanzados desde entonces han sido muchos, también persisten importantes y numerosas deficiencias. Algunos ejemplos: en el mundo mueren cada día 800 mujeres por causas relacionadas con el embarazo que pueden evitarse, una de cada tres mujeres sigue sufriendo violencia física o sexual y persisten prácticas que ponen en peligro la salud y la vida de las mujeres y las niñas, como el matrimonio infantil, la ablación genital femenina, las restricciones alimenticias, etc. Sigue leyendo

Educación para la sexualidad con bases científicas: Recomendaciones de un grupo internacional de expertos

Entre los derechos sexuales se encuentra el derecho a una educación sexual integral mediante una información basada en el conocimiento científico que permita, a su vez, el derecho a la toma de decisiones reproductivas libres y responsables y el ejercicio autónomo del resto de derechos sexuales.

Es importante distinguir entre información sexual (transmisión de hechos y datos acerca de cómo funciona el cuerpo y cómo se pueden prevenir situaciones que a menudo se asocian o generan problemas de salud) de la verdadera educación para la sexualidad.

La “información sexual” se encamina al “atesoramiento” de hechos y datos, usualmente “vertidos” de forma que sean recibidos sin crítica ni asimilación, en contraste con la educación sexual”, que se orienta desarrollar y favorecer las aptitudes y actitudes en la interrelación entre las personas en una sociedad determinada. Así, en los procesos de educación sexual, los hechos y datos aprendidos potencian la reflexión y el análisis anticipatorio, evitando el predominio de la acción irreflexiva sobre el pensamiento lógico.

No se trata sólo de prevenir las enfermedades de trasmisión sexual, sino de un enfoque mucho más amplio que tiene que ver con el desarrollo pleno, el bienestar y la salud de la persona y una educación en y para el amor y una vida también plena y satisfactoria.

La educación sexual de los niños y jóvenes sigue siendo todavía una “asignatura pendiente” en la mayoría de comunidades autónomas. Condicionamientos morales y religiosos dificultan que los jóvenes lleguen a su etapa de madurez sexual preparados para una sexualidad plena y saludable. Y no olvidemos que nuestra juventud es cada vez más precoz: en la última encuesta del INJUVE, el 12% de los adolescentes de 14 y 15 años ya habían mantenido relaciones sexuales completas.

Como indicadores indirectos de esta deficitaria educación sexual, podríamos mencionar que el 40% de la juventud encuestada refiere no usar nunca el preservativo, o hacerlo de manera inconsistente (misma fuente), o que 6.022 menores abortaron en España en 2011, según el último informe publicado sobre la Interrupción Voluntaria de Embarazo en España.

Todos estos datos corroboran la necesidad de incorporar la educación sexual con bases científicas, utilizando los criterios de eficacia conocidos, tanto en el entorno educativo, como en el familiar, comunitario y de atención primaria.

Esta es la finalidad del documento que presentamos continuación: Educación para la sexualidad con bases científicas.  Elaborado por un grupo de expertos internacionales, y avalado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, este documento de consenso sienta las bases de lo que debe ser la educación sexual, proporciona información relevante con bases científicas, estrategias, experiencias que han tenido éxito, etc.

Además recoge las características de los programas efectivos, propone una serie de recomendaciones metodológicas y de contenidos, para la puesta en práctica y la  evaluación de los programas.

Finalmente, se citan los documentos científicos que han servido de base y los anexos que contienen: definición de conceptos, los derechos sexuales y el marco legislativo.

Entrada realizada por Fuensanta Gual López, médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia.

Mujer y Salud

 

Desde que en 1977, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 8 de marzo como Día Internacional por los Derechos de la mujer y la Paz Internacional, se conmemora en numerosos países la lucha de las mujeres por su participación, en igualdad con el hombre, en la sociedad y para lograr su desarrollo íntegro como persona. El tema de este Día Internacional de la Mujer 2013 es: “Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres”.

Fuente: ONU Women

Si bien la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en sus artículos 1 y 2 que «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos… Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de sexo…», es una realidad que las desigualdades entre el hombre y la mujer están muy arraigadas en las sociedades: Las mujeres están mal representadas en los Gobiernos, los Parlamentos y los consejos de administración de las empresas, en muchos países tampoco tienen acceso a un trabajo decente, se enfrentan a la segregación ocupacional y sufren diferencias por su sexo. A veces también se les niega el acceso a la educación básica y a los servicios de salud y, en todas las regiones del mundo, son víctimas de la violencia y la discriminación.

La violencia contra la mujer, especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual, constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Las mujeres y los hombres son diferentes en la biología, pero también en las funciones y responsabilidades que la sociedad les asigna y en la posición que ocupan en la familia y la comunidad. En la actualidad el género, entendido como la construcción social de las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, es uno de los determinantes sociales de la salud más importantes, junto con la raza y la clase social.

Fuente: Solar O; Irwin A. Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS 2006

En la actualidad sabemos que, aunque las mujeres tienen mayor esperanza de vida que los hombres en la mayoría de los países, hay una serie de factores sanitarios y sociales que se combinan para hacer que su calidad de vida sea inferior. El hecho de ser mujer afecta directa e indirectamente a la salud, en los riesgos que asumen y a los que están expuestas las mujeres y en cómo el sistema de salud responde a sus necesidades.  

Para alcanzar la equidad en salud entre hombres y mujeres es necesario promover la integración del género, como un determinante social de la salud, en el desarrollo de las políticas, la investigación, los servicios de salud, la asignación de recursos y la planificación de proyectos y programas, así como en su seguimiento e implementación.

La equidad de género no significa tasas iguales de mortalidad o morbilidad para ambos sexos, sino asegurar que las mujeres y hombres tengan una misma oportunidad para gozar de buena salud. Según la OMS y otras organizaciones, para alcanzar el objetivo de lograr un mayor impacto en la salud y reducir las inequidades, es necesario identificar los efectos de las diferencias y desigualdades de género en la salud de las mujeres y los hombres. Es preciso:

  • Recopilar y utilizar datos cuantitativos y cualitativos desglosados por sexo
  • Comprender y analizar las diferencias de género
  • Desarrollar políticas e intervenciones sensibles al género

En nuestro país, el Observatorio de Salud de las Mujeres (OSM), organismo de la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, se puso en marcha con la finalidad de promover la disminución de las desigualdades en salud por razón de género. Actúa de manera participativa y colaborativa para generar y difundir conocimiento que permita el análisis de género y promueva la inclusión del enfoque de género y la equidad en las políticas y sistemas de salud.

En su página web podemos encontrar documentos relacionados con:

Además podemos acceder a los Indicadores de Desigualdades en la Salud: Autovaloración del estado de salud, 1987-2006 – Género y Clase Social, gráfico que muestra la evolución durante 20 años de las desigualdades según género y clase social en la autovaloración del estado de salud en España.  Algunas de las conclusiones que se deducen:

  • Existen desigualdades de clase y de género: las mujeres y las personas de las clases sociales más desfavorecidas (“manuales”) presentan un peor estado de salud.
  • Los hombres de las clases desfavorecidas y las mujeres de las clases privilegiadas presentan niveles de salud similares.
  • Ni los niveles de salud autovalorada ni las desigualdades se han modificado de manera sustancial a lo largo del periodo.

Queda mucho trabajo por hacer para conseguir alcanzar la equidad en salud, pero  incorporar, en el día a día,  la perspectiva de género en las intervenciones y políticas de salud es otra manera de contribuir al desarrollo integral de las mujeres, a promover su salud y alcanzar todos sus derechos.

Fuentes:

Entrada realizada por Fuensanta Martínez Moreno, enfermera, técnica de Salud Pública del Servicio de Promoción y Educación para la Salud de la Consejería de Sanidad y Política Social.